Científicos producen arroz enriquecido con hierro contra anemia
La anemia y la presencia de plomo en la sangre, dos problemas que afectan a buena parte de los niños en el mundo en desarrollo, se podrían afrontar eficazmente gracias a un método sencillo y barato desarrollado por científicos suizos para enriquecer el arroz con hierro.
Un equipo de investigadores del Instituto Federal Politécnico de Zúrich (IFPZ), dirigido por Michael Zimmermann, ha desarrollado un método para enriquecer ese grano con hierro, al tiempo que ha descubierto que este elemento químico contribuye a disminuir el nivel de plomo en la sangre.
Esta virtud se suma así a los conocidos efectos positivos del hierro en casos de anemia, por su capacidad para aumentar el volumen de glóbulos rojos en el torrente sanguíneo.
En conversación con Efe, Zimmermann explicó que el arroz -considerado por Naciones Unidas como el alimento más popular del mundo- no se había logrado fortalecer con hierro debido a que era el único para el que se no había encontrado una técnica adecuada.
Se habían conseguido enriquecer con hierro cereales como el trigo y la harina de maíz, pero el arroz no, porque no se lograba mantener su color natural.
'El color blanco del arroz es un asunto muy sensible para las poblaciones que lo consumen', puntualizó el científico.
Zimmermann precisó que este nuevo tipo de arroz enriquecido no tiene nada que ver con los organismos genéticamente modificados, como sí ocurre con otros productos agrícolas, y que la técnica que su equipo utiliza para producirlo es puramente mecánica y se basa en 'una máquina similar a la que sirve para hacer espaguetis'.
Así, el procedimiento consistió inicialmente en producir hierro en polvo que pudiera ser mezclado con arroz también polvo, cuya compresión dio lugar a un arroz blanquecino y que fue mezclado con arroz 'normal' en una proporción de uno a cincuenta.
'El arroz no sufre ninguna alteración de su estructura genética', recalcó el científico.
Establecer la relación mágica entre arroz y espagueti requirió al equipo de Zimmermann tres años de trabajo en Bangalore, en el sur de la India, donde se hizo la investigación que involucró a 134 niños, todos ellos con deficiencia de hierro y algunos con anemia.
Como parte de un programa de alimentación escolar, ese grupo de niños recibía a diario una comida que incluía arroz enriquecido, mientras que otro grupo de menores de las mismas características recibía arroz normal.
Después de 16 semanas, no sólo descendió a casi un tercio la proporción de niños con deficiencia de hierro -que pasaron del 78 al 29 por ciento-, sino que la concentración de plomo en la sangre de todos ellos bajó del 65 al 29 por ciento, como media.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 30 por ciento de la población mundial sufre de anemia y en la mitad de casos la causa es la deficiencia de hierro.
En tanto, la presencia de plomo en la sangre se ha convertido en un grave problema en áreas urbanas superpobladas de Africa y Asia, donde se registran altos niveles de emisión de esa sustancia química, que provoca un retraso en el desarrollo cognitivo durante la infancia.
Frente a esta situación, el consumo de arroz enriquecido podría tener efectos muy beneficiosos en la salud de los niños del mundo en desarrollo, donde -según datos de la OMS- hasta dos tercios de la población infantil presentan niveles inaceptables de plomo en la sangre.
Zimmemann recalcó a EFE que la invención de los científicos IFPZ no ha sido ni será patentada y que este conocimiento estará a disposición de todos aquellos que deseen poner esta técnica al servicio de los pobres.
'Tengo confianza en que las organizaciones no gubernamentales diseminen esta información porque se trata de un método de baja tecnología que sería muy fácil transferir', aseguró el científico.
Utilizar el arroz como vehículo del hierro podría convertirse así en el método más fácil y eficaz puesto en práctica hasta ahora para mejorar la salud de millones de personas.
Ello gracias a que el arroz es el alimento básico de la mitad de la población mundial y a que su popularidad es tal que la ONU declaró 2004 como el Año Internacional del Arroz y publicó un libro con 300 recetas de ese alimento.
Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Un equipo de investigadores del Instituto Federal Politécnico de Zúrich (IFPZ), dirigido por Michael Zimmermann, ha desarrollado un método para enriquecer ese grano con hierro, al tiempo que ha descubierto que este elemento químico contribuye a disminuir el nivel de plomo en la sangre.
Esta virtud se suma así a los conocidos efectos positivos del hierro en casos de anemia, por su capacidad para aumentar el volumen de glóbulos rojos en el torrente sanguíneo.
En conversación con Efe, Zimmermann explicó que el arroz -considerado por Naciones Unidas como el alimento más popular del mundo- no se había logrado fortalecer con hierro debido a que era el único para el que se no había encontrado una técnica adecuada.
Se habían conseguido enriquecer con hierro cereales como el trigo y la harina de maíz, pero el arroz no, porque no se lograba mantener su color natural.
'El color blanco del arroz es un asunto muy sensible para las poblaciones que lo consumen', puntualizó el científico.
Zimmermann precisó que este nuevo tipo de arroz enriquecido no tiene nada que ver con los organismos genéticamente modificados, como sí ocurre con otros productos agrícolas, y que la técnica que su equipo utiliza para producirlo es puramente mecánica y se basa en 'una máquina similar a la que sirve para hacer espaguetis'.
Así, el procedimiento consistió inicialmente en producir hierro en polvo que pudiera ser mezclado con arroz también polvo, cuya compresión dio lugar a un arroz blanquecino y que fue mezclado con arroz 'normal' en una proporción de uno a cincuenta.
'El arroz no sufre ninguna alteración de su estructura genética', recalcó el científico.
Establecer la relación mágica entre arroz y espagueti requirió al equipo de Zimmermann tres años de trabajo en Bangalore, en el sur de la India, donde se hizo la investigación que involucró a 134 niños, todos ellos con deficiencia de hierro y algunos con anemia.
Como parte de un programa de alimentación escolar, ese grupo de niños recibía a diario una comida que incluía arroz enriquecido, mientras que otro grupo de menores de las mismas características recibía arroz normal.
Después de 16 semanas, no sólo descendió a casi un tercio la proporción de niños con deficiencia de hierro -que pasaron del 78 al 29 por ciento-, sino que la concentración de plomo en la sangre de todos ellos bajó del 65 al 29 por ciento, como media.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 30 por ciento de la población mundial sufre de anemia y en la mitad de casos la causa es la deficiencia de hierro.
En tanto, la presencia de plomo en la sangre se ha convertido en un grave problema en áreas urbanas superpobladas de Africa y Asia, donde se registran altos niveles de emisión de esa sustancia química, que provoca un retraso en el desarrollo cognitivo durante la infancia.
Frente a esta situación, el consumo de arroz enriquecido podría tener efectos muy beneficiosos en la salud de los niños del mundo en desarrollo, donde -según datos de la OMS- hasta dos tercios de la población infantil presentan niveles inaceptables de plomo en la sangre.
Zimmemann recalcó a EFE que la invención de los científicos IFPZ no ha sido ni será patentada y que este conocimiento estará a disposición de todos aquellos que deseen poner esta técnica al servicio de los pobres.
'Tengo confianza en que las organizaciones no gubernamentales diseminen esta información porque se trata de un método de baja tecnología que sería muy fácil transferir', aseguró el científico.
Utilizar el arroz como vehículo del hierro podría convertirse así en el método más fácil y eficaz puesto en práctica hasta ahora para mejorar la salud de millones de personas.
Ello gracias a que el arroz es el alimento básico de la mitad de la población mundial y a que su popularidad es tal que la ONU declaró 2004 como el Año Internacional del Arroz y publicó un libro con 300 recetas de ese alimento.
Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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