Salud y Nutricion ***

 

domingo, octubre 29, 2006

Reduce zanahoria 22% de colesterol

Consumir zanahorias en cualquier presentación puede reducir hasta en 22% los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, reportaron investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes encontraron que al comer este vegetal también se puede revertir uno de los tipos de anemias en seres humanos.

Nina Safrazian Leonovna, directora del proyecto de investigación que se realiza en la Escuela Superior de Medicina (ESM), señaló que en el estudio participaron personas clínicamente sanas y otras cnemia ferropénica, cuyos eritrocitos presentan daños (deformaciones y poros en la membrana) ocasionados por la deficiencia de hierro.

``Al poner en contacto la sangre de las personas enfermas con el jugo de zanahoria comprobamos que en poco tiempo los eritrocitos recuperan su estructura celular hasta en un 80%'''', refirió.

En los estudios de laboratorio se comprobó que la zanahoria es un vegetal que posee altas cantidades de antioxidantes hidro y liposolubles (vitamina A y beta carotenoides), lcuales contribuyen a disminuir el nivel de colesterol y triglicéridos en la sangre, además de que prolongan la vida de los eritrocitos (células que más abundan en el torrente sanguíneo).

La investigadora, mencionó que los eritrocitos de las personas con anemia ferropénica envejecen en menor tiempo que las células de una persona clínicamente sana.

El jugo de zanahoria acelera la sustitución de eritrocitos dañados y las células nuevas no presentan deterioro en su estructura, detalló.

La especialista en hematología y oncología, señaló que esta recuperación se debe a que los eritrocitos asimilan el colesterol del plasma al mismo tiempo que los componentes del jugo de zanahoria, lo cual explica la disminución de esos lípidos en la sangre.

También, comentó que la investigación en la que también colabora Carlos Castillo Henkel, director de la Escuela Supe de Medicina, puede servir como modelo y aporte para el estudio de la arteriosclerosis.

Indicó que para realizar las fotografías con alta definición mediante microscopía electrónica de barrido e identificar a detalle la acción del jugo de zanahoria en las célulse contó con el apoyo de Elena Vinogrova, especialista del Instituto de Nuevas Tecnologías de Moscú, Rusia.

Expresó que en investigaciones anteriores se comprobó que las propiedades antioxidantes de la zanahoria disminuyen significativamente la cantidad de radicales libres;imismo, los linfocitos -células presentes en la sangre- presentan gránulos con morfología similar al de una célula Killer, cuya función es eliminar a las células cancerígenas directamente.

``Por estos resultados obtenidos previamente, tenemos la hipótesis de que con el jugo de zanahoria las células cancerosas pueden reestructurar un porcentaje de su morfología, tal como ocurre con los eritrocitos.

``Además de que las mujeres que presentan altos niveles de colesterol en la sangre, son más susceptibles de desarrollar cáncer de mama, de tal modo que ambas investigaciones están muy relacionadas y continuaremos estudiando los efectos de los compuestos de este vegetal a nivel de biología molecular'''', señaló.

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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lunes, octubre 23, 2006

El consumo de pollo contribuye a mantener una correcta alimentación

Según un estudio realizado por el servicio de endocrinología y nutrición del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el consumo de carne de pollo contribuye a mantener una correcta alimentación y a prevenir diversas enfermedades.

Según este informe, titulado La carne de pollo en la alimentación saludable, establece que la carne de pollo, que es la más consumida de España, se incluye dentro de la alimentación saludable, ya que aporta proteínas de alta calidad y tiene un escaso aporte de grasas. Además, la carne de pollo también es fuente de vitaminas y minerales como el fósforo, hierro y potasio, así como de ácido fólico.

Según explicó el presidente de la Asociación Española de Ciencia Avícola, José Ignacio Barragán, las propiedades de la carne de pollo dependen de las condiciones de producción, crianzas y procesamiento de las aves, un proceso que en España se regula de manera rigurosa, para garantizar las condiciones higiénico-sanitarias. Barragán aseguró que las explotaciones avícolas crían a los pollos en un ambiente sano y confortable, siguiendo unos criterios de densidad y con una alimentación basada en los cereales, la harina de soja, vitaminas y minerales.

Mismo, el máximo responsable de la asociación desmintió la incorporación de hormonas en la alimentación de las aves. En relación a la existencia de antibióticos, argumentó que, a partir de ahora, con la legislación que entrará en vigor no se utilizarán, aunque antes se usaban de manera poco frecuente y en cantidades muy bajas.

Los expertos responsables de la guía destacaron que el mercado nacional de producción de carne de pollo se aproxima al autoconsumo, y prueba de ello es que nueve de cada diez pollos consumidos en España procede de granjas españolas. Únicamente durante el verano se importa de Europa pollo congelado procedente básicamente de países de Europa occidental o de Brasil.

Entre el entre un 30 y un 40% de la producción total de pollo en España procede de Cataluña, sobre todo en las provincias de Gerona y Lérida.




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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viernes, octubre 13, 2006

Nanotecnología aplicada a los alimentos

El uso de nuevas tecnologías está adquiriendo cada vez más protagonismo en el sector de la alimentación. Una de ellas, la nanotecnología, podría revolucionar el control y la seguridad de los productos de consumo. A pesar de que la valoración científica asume que las aplicaciones microtecnológicas facilitan algunos procesos relacionados con los alimentos, expertos del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del Reino Unido piden cautela y una revisión de las regulaciones actuales para determinar si son apropiadas o no en la protección de los consumidores.

Mejorar las posibilidades de detección de pequeñas cantidades de sustancias nocivas, producir reflectores olfativos similares a los que poseen los mamíferos o crear sensores ópticos para las freidoras industriales para conseguir un control online de la producción son algunas de las aplicaciones de la nanotecnología en alimentación, la rama de la tecnología que se ocupa de la fabricación y el control de estructuras y máquinas de tamaño minúsculo, a escala nanométrica. Pero a pesar de los anunciados beneficios de esta tecnología, el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos británico (IFST) reclama cautela y argumenta que se debe garantizar a los consumidores que cualquiera de estos avances es seguro.

«La mayor preocupación se centra en la posible ingestión de nanopartículas libres», admite el IFST, debido especialmente al pequeño tamaño de las partículas, que les permitiría llegar a regiones dentro de las células o tejidos habitualmente inalcanzables para las partículas macroscópicas de la misma exposición. Por este motivo, los expertos británicas aseguran que «es posible que las pruebas convencionales sobre toxicidad sean inadecuadas».

En esta misma línea se pronuncia la Agencia de Alimentos británica (FSA), que acaba de iniciar un trabajo en forma de proyecto para recopilar datos sobre el uso de la nanotecnología en alimentación. Uno de los temores de los expertos se refiere a la presencia potencial en alimentos de nanomateriales, «materiales que tienen por lo menos una dimensión menor de 100 nanómetros», definición de la Royal Society que incluye películas muy finas, tubos y estructuras, así como nanopartículas, inferiores a 100 nm (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro). Hasta el momento, la FSA reconoce que no existe, en forma de normas y leyes, información asociada a esta tecnología que proteja al consumidor. Uno de los puntos que más cojea se refiere al etiquetado, para el que aún no existen requisitos específicos de información de alimentos que contienen nanopartículas. El informe Nanociencia y nanotecnologías: oportunidades e incertidumbres reflejaba, en 2004, las ventajas y los puntos débiles de esta tecnología.

Aplicaciones miniaturizadas

A pesar de los desajustes existentes, la industria alimentaria sigue con interés los beneficios potenciales de las nanociencias, y las predicciones apuntan a que el uso de esta tecnología puede estar más o menos generalizado en un plazo de diez años. Uno de los campos que mayor interés ha despertado la nanotecnología es el del envasado de alimentos. En este sentido se trabaja en el desarrollo de nanomateriales con características realzadas que aseguren una mayor protección de los alimentos contra efectos externos mecánicos, termales, químicos o microbiológicos. En el Reino Unido, esta técnica se está aplicando en el sector de las bebidas con el desarrollo de un material con propiedades antibacterianas, acústicas y táctiles, más ligero que el cristal y con capacidad para fortalecer la frescura y el gusto del producto.

En EEUU, expertos de la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, han utilizado la técnica nanométrica para crear alimentos nutracéuticos y para desarrollar envases de alimentos que cambian de color cuando se produce algún deterioro, lo que permite alertar al productor durante el proceso de fabricación. Los alimentos nutracéuticos, lo que se conoce como «alimentos personalizados», tienen la capacidad de adaptarse al perfil nutricional y de salud de las personas y, según esta información, pueden liberar las moléculas apropiadas y retener otras.

Otras aplicaciones de la nanotecnología se refieren a la fabricación de pan de molde con omega-3 procedente de pescado, a la mejora de textura de productos lácteos, como el queso, y al control de los olores de los alimentos. Biosensores como nanochips, nariz y lengua electrónicas; análisis de composición, estimación de la vida útil y frescura, detección y neutralización de microorganismos alterantes y patógenos, aditivos, fármacos, toxinas, metales pesados, plaguicidas; detección de factores antinutricionales y alérgenos; nanoenvases, nanoetiquetado miniaturizado y desarrollo de nuevos alimentos son algunos de los términos asociados, actualmente, a la nanotecnología.


NANOTECNOLOGÍA GASTRONÓMICA





Pensar en gastronomía en términos científicos no es imposible. Expertos del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Colombia (INTA) ya han aportado algunas pistas sobre la relación entre cocina, arte y física. En este sentido, numerosos científicos hablan ya de preparación de comidas y fabricación de alimentos a partir de principios científicos. ¿Cómo lo hacen? Aplican aspectos de nanotecnología y cómo ésta podría afectar a la comida del futuro.
En un artículo publicado en The Washington Post, científicos estadounidenses presentan un proyecto que consiste en crear cápsulas comestibles que miden pocos nanómetros con la finalidad de «mejorar» ciertos alimentos y crear nuevos alimentos. Las nanopartículas «comestibles» se forman a partir de materiales como silicona o cerámica o materiales como polímeros que reaccionan en función de la temperatura o la química corporal. En este sentido, expertos de NanoTek Consortium trabajan en la creación de frecuencias de ultrasonido para crear nanopartículas con aromas, sabores o colorantes específicos.






Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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miércoles, octubre 04, 2006

El reto de aprender a comer

Comer no es sólo un acto espontáneo, requiere inteligencia y aprendizaje. Alertadas por las tasas imparables de obesidad infantil, las autoridades europeas bucan un mayor calado de la educación alimentaria en las primeras etapas escolares. No obstante, es siendo adultos cuando aprendemos a comer mejor. Así lo señala la revista científica Appetite.

Un estudio llevado a cabo en el Reino Unido por la Universidad de Newcastle upon Tyne ha descubierto que los adultos consumen dos veces más fruta y vegetales que los niños, al mismo tiempo que rebajan el aporte de grasas y azúcares. «Contrariamente a la opinión general, aprendemos a comer mejor conforme pasan los años», explica Amelia Lake, coordinadora de este trabajo recién publicado en la revista Appetite (42, pp 255-263).

Añade la investigadora que en el proceso de aprendizaje aparecen numerosas barreras que dificultan la adquisición de hábitos sanos: la falta de tiempo, los patrones de organización de la rutina y el ejemplo familiar. Entre los adultos encuestados por el estudio, un 30% (casi todos de sexo masculino) asegura que la mejor influencia en la adquisisción de buenos hábitos proviene de su pareja. Un 10%, por contra (aquí predominan las mujeres), reconoce que su pareja es un mal ejemplo para aprender a comer bien.

Para una tercera parte de los encuestados, la falta de tiempo es la principal razón de no seguir una dieta saludable. Coincide con la proporción de encuestados que menos fruta come al día. Sin embargo, la mayoría reconoce que comer bien no es cuestión de tiempo sino de organización y conciencia.

El estudio de la Universidad de Newcastle entrevistó en realidad a 200 niños y niñas de edades comprendidas entre 11 y 12 años (1984), para revisar la evolución de sus hábitos hasta 20 años después. La doctora Lake opina que las campañas institucionales por una mejor educación alimentaria no han dado de sí todo lo esperado por falta de una mayor individualización de los mensajes. «La buena alimentación debe formar parte de un estilo de vida que el individuo pueda seguir sin problemas. Esquemas como el de la campaña gubernamental [del Reino Unido] de Cinco al día [cinco porciones de fruta o vegetales al día] debieran compaginarse con un consejo más individualizado a cargo de médicos o enfermeras».

Admite, asimismo, que la comida mala es demasiado fácil y barata como para no sucumbir a la tentación de encargar algo rápido y evitarse colas en los mercados, dinero y tiempo de preparación, lavado o cocción. «Se nos dice que debemos comer bien, pero al mismo tiempo las rutinas domésticas y dinámicas de trabajo actual se asientan en una comida rápida, fácil y barata».

La obesidad, una flaqueza de nuestro tiempo

En países como España, la obesidad infantil se ha duplicado en los últimos 15 años y no para de crecer. Xavier Viñallonga, pediatra del Institut Dexeus (Barcelona) pone el grito en el cielo y acusa a la pérdida de esquemas alimenticios tradicionales y al aumento de la vida sedentaria. En 1984, el mismo año en que la Universidad de Newcastle inició su estudio, la obesidad infantil afectaba sólo a un 5% de niños españoles, mientras que esta alteración la sufre ahora el 10% de la población pediátrica.

El nuestro es el cuarto país en el ránking europeo de obesidad infantil, por detrás de Italia, Malta y Grecia. Viñallonga reconoce que la obesidad infantil crecerá más aún en los próximos años y recuerda que la OMS ya ha bautizado esta situación como la «epidemia del siglo XXI».

Alimentar la mente para cuidar el cuerpo

La obesidad incrementa el riesgo de sufrir apneas del sueño durante la infancia y compromete el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes en la edad adulta. Viñallonga recomienda a los padres que promuevan buenos hábitos alimenticios y una dieta variada para sus hijos, y también incluye trucos como no comer nunca delante del televisor encendido, subir por las escaleras o bajar una parada de autobús antes para andar más, para pasear.

En la Conferencia Europea de Educación para la Salud (EPS), celebrada el febrero de 1990 en Dublín, especialistas de distintos ámbitos recomendaron la inclusión de contenidos específicos en las enseñanzas obligatorias para favorecer el «autocuidado» y adoptar estilos de vida más saludables. La idea era entonces implicarse individual y colectivamente en la transformación del entorno natural y social, con el fin de crear condiciones más higiénicas. Para ello se juzgó necesario facilitar a los niños y niñas un conocimiento básico e integral del ser humano, un conocimiento de las diversas medidas higiénicas y terapéuticas que se pueden adoptar tanto para favorecer los procesos vitales como para prevenir las enfermedades o defenderse de ellas una vez instauradas, junto con un conocimiento de los recursos destinados a facilitar el cuidado de la salud en cada medio concreto.


EDUCARSE PARA COMER BIEN

Desde hace años, la UNESCO, la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de Europa y la Unión Europea han elaborado recomendaciones, ratificadas por sus países miembros, para que la educación para la salud se integre plenamente en la vida y también en el currículum de los centros docentes.

El propósito no es otro que el de hacer entender nuestro propio cuerpo, nuestra manera de funcionar y también nuestro psiquismo; familiarizarse con los mecanismos fisiológicos, emocionales y psicológicos básicos que nos permiten cuidarnos, respirar, crecer, reproducirnos, movernos, sentir, gozar, pensar, soñar, expresarnos, envejecer y enriquecernos tanto en sensaciones como en sentimientos.

Al tiempo que las autoridades han designado un día al año (el tercer sábado de octubre) para el fomento de hábitos saludables, dietas equilibradas y prevención de problemas derivados de una mala alimentación (caries, obesidad, desnutrición, hipercolesterolemia, descalcificación, anemia, anorexia, bulimia), también desean subrayar que el 20% de la población de los países en desarrollo está subalimentada (840 millones de personas). No puede perderse de vista que, al lado de alertas como la obesidad infantil, más de 12 millones los niños y niñas mueren anualmente en todo el mundo por culpa de la desnutrición.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Anan, pronunció un discurso el día de la alimentación de 2002, que tuvo lugar justo desués de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en el que recalcó la necesidad de renovar el compromiso adquirido por la Asamblea de la ONU de reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre en el mundo para el año 2015. «No hay tiempo que perder si queremos alcanzar ese objetivo, que también es parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados en septiembre del 2000 (...) El Día Mundial de la Alimentación es una ocasión idónea para refrendar la promesa hecha y comprometernos todos a utilizar los alimentos y el agua inteligentemente y con responsabilidad, por el bien de nuestros hijos y el de nuestros nietos».


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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domingo, octubre 01, 2006

Alimentación contra el envejecimiento

Las vitaminas C, E y A, junto con otros elementos presentes en nuestra dieta, pueden mejorar la adaptación del organismo al paso de los años, siempre que no se abuse de ellos

El envejecimiento es consustancial al ser humano y, sin embargo, aún se desconoce por qué se produce. Se han elaborado diversas teorías que intentan explicar los mecanismos involucrados en el proceso de envejecimiento. Una de ellas se conoce con el nombre de 'teoría de los radicales libres o del estrés oxidativo'. Se basa en un fenómeno común que se produce en nuestras células ante la presencia de oxígeno, lo que genera reacciones de oxidación, que a su vez crean los llamados radicales libres, agentes oxidantes que causan deterioro celular.

Se sabe que la acumulación de radicales libres en nuestro cuerpo produce alteraciones de la función celular que causan su muerte. Eso sí, para paliar sus efectos nocivos, las células disponen de sus propios mecanismos; en concreto, de sistemas enzimáticos que representan nuestras defensas antioxidantes. Conforme envejecemos, su capacidad de protección disminuye, por lo que los radicales libres superan la capacidad de nuestro cuerpo para frenar sus efectos. Esto explica que cuando se envejece, además de que cambia nuestro aspecto físico -nos salen arrugas y manchas en la piel-, se da un deterioro progresivo de nuestros órganos y sistemas, lo que se traduce en más casos de diabetes, alteraciones cardiovasculares, cánceres, etc. No obstante, al margen de la edad, hay que considerar otros factores como el tabaco, el abuso de alcohol, las infecciones y enfermedades, el estrés, la exposición a rayos solares sin protección, las dietas demasiado energéticas o desequilibradas, la contaminación ambiental, el ejercicio intenso, etc.

Antioxidantes: defensas contra los radicales libres
Los antioxidantes no sólo se encuentran en nuestro cuerpo. También provienen de los alimentos. Es más, la mayoría de los seres vivos dispone de sus propias defensas antioxidantes, y en particular los vegetales. Por ejemplo: la vitamina E de los frutos secos retrasa la pérdida de sus cualidades.

Los antioxidantes más estudiados son ciertas vitaminas -C, E, A-, minerales -selenio, cinc, cobre...- y compuestos propios de plantas conocidos como fotoquímicos (la familia de los polifenoles es la más destacada). Estos últimos son compuestos que dan color a frutas y verduras, aromáticos -compuestos de azufre en las coles-, etc., de ahí que se recomiende consumir cada día alimentos vegetales.xEn general, los alimentos que más se consumen y de mayor capacidad antioxidante en la dieta española son: frutas, pan, patatas, hortalizas, cacao, legumbres, frutos secos y aceite de oliva.

¿Qué enfermedades pueden prevenir?
Cuando los antioxidantes no son capaces de frenar a los radicales libres se producen daños sobre las grasas, las proteínas y los genes. Se ha constatado que si el llamado mal colesterol o LDL-c se oxida, es más fácil que se adhiera a las paredes de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo cardiovascular. Si las células de los vasos sanguíneos se ven afectadas por los radicales libres, se originan alteraciones vasculares que también aumentan el riesgo cardiovascular. Cuando los radicales libres actúan sobre los genes, se incrementa el riesgo de tumores, y cuando afectan a las proteínas, los efectos se plasman en deterioro y muerte celular, asociados al proceso de envejecimiento y a un mayor riesgo de enfermedades degenerativas que inciden en el sistema nervioso, como el parkinson. Lo que hacen los antioxidantes es frenar las reacciones de oxidación en las células a partir de las que se originan los nocivos radicales libres. Por tanto, su papel es clave en la reducción enfermedades cardiovasculares, de tumores, y de enfermedades neurodegenerativas, al tiempo que potencian el sistema inmunológico.

¿Quién necesita antioxidantes?
Todos necesitamos antioxidantes provenientes de la dieta, a pesar de que nuestro cuerpo dispone de sus propias defensas. De hecho, parte de esos sistemas de protección precisan de los antioxidantes de los alimentos para realizar su función y dependen de ellos para frenar a los radicales libres. No obstante, no se trata de consumir la mayor cantidad posible de antioxidantes, sino de tomar la dosis adecuada a cada situación. Además, dado que hay factores que favorecen la producción de radicales libres, conviene mejorar los hábitos de alimentación y cuidar el estilo de vida, si lo que se desea es envejecer de manera saludable y ayudar a prevenir enfermedades.

¿Cuál es la dosis adecuada de antioxidantes?
Hacen falta más estudios para determinar cuál es la dosis segura de antioxidantes. Los expertos aconsejan la inclusión en una dieta equilibrada de alimentos que aportan antioxidantes y un estilo de vida sanos, más que recurrir a complementos o a alimentos enriquecidos. No conviene utilizar sin consejo profesional pastillas y complementos similares para aumentar el nivel de antioxidantes Disponemos de alimentos que en sí mismos contienen antioxidantes y otras sustancias que incluso potencian su acción. Por ejemplo, en los cítricos, además de vitamina C, hay ácido cítrico, una sustancia que aumenta su acción antioxidante, lo que por lo general no se contempla en alimentos enriquecidos y complementos.

Por otro lado, se ha comprobado que dosis excesivas de antioxidantes originan efectos dañinos. Así, el abuso de vitamina C puede provocar diarreas; dosis elevadas de vitamina E causan conjuntivitis, daños en las mucosas e incluso mayor fragilidad de huesos. Una sobredosis de selenio se asocia a caída del cabello, alteración de uñas y dientes... Es más fácil sobrepasar la cantidad de antioxidantes con pastillas y similares que con el consumo de alimentos que los contienen de manera natural, de ahí que se insista en recurrir al consejo profesional siempre, antes que tomarlos por cuenta propia. En casos concretos en los que se sabe que la producción de radicales libres está aumentada -deportistas de elite, fumadores, etc.- también es preciso que un experto valore la dosis extra y segura de antioxidantes, ya sea por medio de un mayor consumo de alimentos comunes, al empleo de alimentos enriquecidos o de complementos.

Rueda de la SEDCA, Sociedad Española de Ciencias de la Alimentación
La rueda de los alimentos más comunes en la dieta española de mayor acción antioxidante.


Los diez alimentos más ricos en antioxidantes
Aguacate
Bayas: arándanos, moras, frambuesas y fresas
Brécol o bróculi
Repollo y coles en general
Zanahoria
Cítricos
Uvas
Cebollas -en especial las moradas-
Espinacas
Tomates -en especial frito-



Enviado por de Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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