Salud y Nutricion ***

 

viernes, agosto 29, 2008

El estado nutricional de los pacientes, factor clave para acortar la estancia hospitalaria

El estado nutricional de los pacientes, factor clave para acortar la estancia hospitalaria y facilitar su reincorporación a la vida activa con mayor independencia

El manual ‘Valoración del estado nutricional por el laboratorio’, iniciativa de la comisión de Vitaminas, Nutrición y Dietética de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular, revisa las pautas actuales de seguimiento de los parámetros nutricionales en la población

Madrid, 29 agosto 2008 (mpg/AZprensa.com)

La dieta es uno de los determinantes más importantes y modificables del estilo de vida en la salud humana y tanto la desnutrición como la sobrealimentación juegan un papel muy importante en la aparición de enfermedades y la mortalidad. En este sentido, más de la mitad de las muertes por enfermedades crónicas son atribuibles a la enfermedad cardiovascular. Asimismo, está demostrado que un buen estado nutricional disminuye los periodos de recuperación y acorta la estancia hospitalaria y facilita la reincorporación del paciente a la vida activa con un mayor grado de independencia.

Por ello, con el objeto de revisar las pautas actuales de seguimiento de los parámetros nutricionales en la población, se publica la monografía ‘Valoración del estado nutricional por el laboratorio’, iniciativa de la comisión de Vitaminas, Nutrición, y Dietética de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC).

Según explica el Dr. Ramón Deulofeu, del Laboratorio de Bioquímica y Genética Molecular del Hospital Clinic de Barcelona y codirector de la publicación, “el principal objetivo de la monografía es dar a conocer a los clínicos, dietistas, nutriólogos y especialistas de laboratorio las nuevas herramientas que hoy disponemos en el laboratorio para escoger siempre las más útiles y adecuadas para cada paciente”.

El manual se centra en seis enfermedades que la OMS considera de máximo interés abordar en los próximos años mediante modificaciones de la dieta por las implicaciones socioeconómicas y sanitarias que conllevan. Entre ellas destacan los trastornos de la conducta alimentaria, como la obesidad o la anorexia, y los relacionados con la enfermedad cardiovascular.

Últimos avances en laboratorio clínico

El análisis del estado nutricional permite detectar la mala calidad de la alimentación, desde la ingesta hasta los déficit de absorción, y revela también los excesos de aportes o malos hábitos alimentarios.

Consiste en un estudio multidisciplinar que incluye datos antropométricos, examen clínico, evaluación dietética y biomarcadores, incorporados recientemente gracias al desarrollo de las nuevas técnicas analíticas. Esta aportación del laboratorio clínico constituye la medida más objetiva y exacta. Además reflejan las características individuales del paciente, una importante ventaja, ya que por ejemplo el colesterol puede ser elevado por causas genéticas a pesar de restringir su ingesta.

Asimismo, en el laboratorio se puede valorar de forma eficaz tanto el estado nutricional en macronutrientes como los micronutrientes. Estos análisis -poco desarrollados hasta hace poco- se han expandido recientemente a todos los grandes laboratorios y de éstos progresivamente a la asistencia primaria.

Además, es posible medir gran variedad de proteínas específicas, lípidos, lipoproteínas, hormonas (Insulina, ILGF-1, leptina, adiponectina) relacionadas con el estado nutricional y el metabolismo de los hidratos de carbono, así como la mayoría de vitaminas y provitaminas (carotenos, vitaminas A, B1, B6, B12, E, C, D, ácido fólico), y también los elementos traza y ultratraza que día a día van demostrando mayor utilidad clínica.

Por último, algunos países ya usan la valoración del estado nutricional al ingreso en el hospital pues establece una clasificación de riesgo de complicaciones y aumento de la estancia hospitalaria si no se corrige este déficit.

Mayor demanda de estudios nutricionales

Debido al aumento de la obesidad y de las enfermedades cardiovasculares, los análisis nutricionales se realizan de forma habitual en los exámenes de salud de la población, lo que permite detectar muchos estados de malnutrición. De hecho, en el caso de la enfermedad cardiovascular, la mayoría de adultos se someten habitualmente al análisis de su perfil lipídico pues se ha demostrado que disminuir el colesterol efectivamente reduce la mortalidad cardiovascular.

También ha aumentado de forma exponencial el número de personas a los que es preciso monitorizar su estado nutricional, dado el envejecimiento de la población y la mejora de los tratamientos, así como el mejor conocimiento de la fisiopatología de todas las enfermedades que ha logrado una mayor supervivencia en pacientes graves de todo tipo, aumentando, por tanto, la probabilidad de que desarrollen una deficiencia nutricional.

Entre las patologías que requieren que el paciente se someta periódicamente a una valoración de este tipo, destacan como grupos más importantes los hipercolesterolémicos o dislipémicos, por su mayor riesgo cardiovascular, los diabéticos, los obesos, los anoréxicos, aquellos con riesgo de déficit de hierro, los oncológicos, los enfermos de sida, los ancianos, los pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas y los sometidos a resecciones intestinales quirúrgicas.


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Factores que influyen en la composición nutritiva de los alimentos

Cada una de las operaciones a las que se somete un alimento, desde la recolección o sacrificio hasta que llega a la mesa tras un tratamiento culinario, afectan a su valor nutricional

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 26 de agosto de 2008



Muchos alimentos no se comen crudos sino que se someten a tratamientos culinarios que incluyen desde las operaciones previas a su cocinado, como el cortado, el remojado o el escaldado, hasta las distintas técnicas culinarias (asado, hervido, plancha...). Todos y cada uno de estos procedimientos afectan al valor nutricional del alimento. En unas ocasiones este valor aumenta, ya que permiten que el organismo asimile ciertos compuestos, como es el caso de la proteína de la clara de huevo, que cruda no es aprovechable pero cocinada sí. En otros casos se van perdiendo nutrientes, pérdida que será mayor o menor según el método o el tiempo de cocinado.

Intercambio de nutrientes

Freír conlleva un valor nutricional añadido porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada

Que se produzca un mayor o menor intercambio de nutrientes entre el alimento y el medio en el que se está cocinando depende, sobre todo, del tipo de alimento y la técnica culinaria. En algunos casos, como en el de la fritura, esto es positivo ya que permite que un valor nutritivo determinado se enriquezca en determinados nutrientes. A pesar de que la fritura de los alimentos está en general mal vista porque sólo se tiene en cuenta el aumento de calorías en el plato, freír conlleva un valor nutricional añadido destacable porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada.

Así, si se emplea aceite de oliva para freír una carne grasa, parte de la grasa saturada (grasa mala) se funde mientras que el empanado o la propia carne absorbe parte de la grasa insaturada (grasa buena) propia del aceite de oliva. Al parecer, el intercambio sucede al freír alimentos grasos, mientras que si se fríen alimentos no excesivamente grasos, estos absorben aceite pero no hay intercambio graso, por lo que se hacen más energéticos.

Absorción de nutrientes

El cambio nutritivo también se produce en las verduras cocidas según el tipo de agua empleada. Así, las hojas de las verduras -más que otras partes vegetales-, se enriquecen en minerales como el calcio y el magnesio si se cuecen en aguas duras, ricas en estos minerales. También el sodio es absorbido por las verduras si se añade sal al agua de cocción. Si el agua es rica en este mineral, tal vez no sea preciso añadir el condimento para dar sabor a las verduras.

Las verduras y hortalizas, por su parte, cederán minerales, todos solubles en agua, así como algunas vitaminas hidrosolubles (ácido fólico, vitamina C) al agua de cocción. Estos nutrientes se perderán si se deshecha esa agua. Incluso se pierden más vitaminas hidrosolubles en el agua de cocción que no se aprovecha que por el propio tratamiento térmico. Con el fin de reducir al máximo la pérdida de nutrientes de las verduras se han de tener en cuenta algunos consejos, como añadir las verduras al agua hirviendo para que no se oxiden y se cuezan en el menor tiempo posible. Tampoco conviene añadir bicarbonato a las hortalizas y legumbre durante el remojo o la cocción, porque merma su contenido en magnesio.

Deterioro de los alimentos frescos

La preocupación cada vez más acentuada del consumidor por el valor nutritivo de los alimentos hace que sea creciente el consumo de alimentos de frutas y hortalizas frescas o mínimamente procesadas. Sin embargo, estos alimentos se manipulan justo en el momento de la recolección para que aguanten las largas distancias de transporte y el tiempo que pasa desde su recogida en el campo hasta la mesa. Pero no existe demasiada información respecto a cómo afectan todas estas operaciones -transporte, almacenamiento, manipulación- al valor nutritivo de las frutas y hortalizas.

Según algunos autores, las técnicas de conservación de alimentos como las bajas temperaturas (frigorífico) o el almacenamiento en atmósferas controladas o protectoras que se aplican comúnmente a frutas y hortalizas pueden afectar al contenido vitamínico. De hecho, según un trabajo realizado por el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.), la verdura pierde nutrientes si pasa varios días en el frigorífico. Los investigadores comprobaron cómo en siete días, algunas verduras almacenadas en la nevera, como las espinacas, perdían más de la mitad de su contenido en folatos y carotenoides. Los autores sugieren que este tiempo puede ser el límite razonable para el transporte y el almacenamiento de vegetales que se comercializan a largas distancias desde su cultivo.

Otras investigaciones sugieren que las frutas tropicales como algunas variedades de aguacates, así como bananas, mango, chirimoyas, rambután, papaya o piña, entre otras, son muy sensibles a los daños por frío. Esto hace que no sea recomendable transportarlas ni conservarlas a bajas temperaturas, por lo que tanto el transporte como el embalaje posterior se realizan en atmósferas controladas o modificadas. Es la manera de garantizar que las frutas y hortalizas cultivadas en países lejanos lleguen en buen estado a nuestros mercados. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el tiempo que tarda en llegar por barco a los puntos de venta europeos la fruta originaria de Australia es de unos 42 días.

De ahí que comer fruta de temporada y de la cual tengamos seguridad de que se ha recolectado recientemente es la mejor garantía de que conserva un mayor valor nutricional. No obstante, los avances en tecnología alimentaria nos permiten poder disfrutar del sabor de los alimentos más exóticos y lejanos, con un cuidadoso estado higiénico y nutritivo.

Tomate frito, más antioxidante que crudo

El tomate es una de las mayores fuentes dietéticas de licopeno, el pigmento que da color rojo a las hortalizas y frutas, reconocido por su cualidad antioxidante. Distintas investigaciones han confirmado que existen factores que afectan a la concentración de licopeno en el tomate, como su madurez, las distintas variedades o la forma de cocinarlo. Así, cuanto más rojos y más maduros, mayor es el contenido en este antioxidante. Los tomates "tipo pera" son hasta diez veces más ricos en licopeno que un tomate de ensalada. Además, el tomate frito todavía concentra más licopeno que el fresco. Así, el tomate frito, el ketchup, el tomate asado o el jugo de tomate obtenido a partir de concentrado contienen licopeno de mejor asimilación que el crudo. De todos ellos, el frito es en el que mejor se asimila esta sustancia ya que, además de calor, contiene cierta cantidad de grasa, lo que hace que el licopeno (soluble en grasa) se asimile mejor.

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jueves, agosto 21, 2008

Investigan las propiedades de dos compuestos de la uva y el vino contra el cáncer de colon

Se espera que este trabajo contribuya a una mejor evaluación de la importancia de los compuestos fenólicos

Fecha de publicación: 18 de agosto de 2008

El Instituto de la Vid y del Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM) está llevando a cabo un proyecto para estudiar las propiedades anticancerígenas de dos compuestos de la uva y el vino, según ha informado el Gobierno de esa comunidad.

El consumo habitual de cereales, legumbres, frutas y verduras frescas, aceite de oliva virgen y vino en cantidades moderadas es considerado como uno de los principales factores asociados a la menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, en concreto, el de colon, en los países mediterráneos en comparación con los del norte de Europa.

Actualmente, se cree que estos efectos quimiopreventivos están relacionados con los compuestos fenólicos presentes en dichos alimentos. Por ejemplo, los polifenoles del vino tinto y el té negro han mostrado su capacidad para inhibir el crecimiento de las células del cáncer de colon.

Los polifenoles presentes en la uva y el vino incluyen una gran variedad de compuestos pertenecientes a diferentes familias, como los flavonoles laricitrina y siringetina, los cuales son relativamente abundantes en la uva y el vino, representando en torno al 15% de los flavonoles totales.

El proyecto que está desarrollando el investigador del IVICAM Sergio Gómez pretende estudiar los potenciales efectos antiproliferativos de estos dos compuestos en las células tumorales del cáncer de colon. Se espera que los resultados obtenidos contribuyan a una mejor evaluación de la importancia de los compuestos fenólicos de la uva y el vino en la mejora de la salud humana.

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miércoles, agosto 20, 2008

Agua, zumos y refrescos: Soluciones para mantener una correcta hidratación.

  • Los expertos aconsejan beber algo más de dos litros de líquidos al día para mantener el cuerpo hidratado, especialmente en verano.
  • Cualquier bebida que contenga agua puede contribuir al total necesario para la hidratación, incluidos los zumos, los refrescos, o el té.
  • El alcohol debe quedar excluido de cualquier régimen hidratante por su notable y pernicioso efecto diurético.


El agua es esencial para la vida y la deshidratación es uno de los grandes enemigos del verano, cuando se alcanzan temperaturas superiores a los 30ºC. La mejor manera de combatir los efectos perniciosos de la deshidratación es ingerir al menos dos litros de bebidas al día, y el agua, los zumos y los refrescos suponen la mejor opción.

Aunque podemos vivir hasta 50 días sin alimento, sin agua sólo sobreviviríamos unos pocos días, incluso en un clima frío. Perdemos agua continuamente a través de la piel y la respiración, en cantidades cercanas de 700 ml al día. Otros 100 ml se eliminan en las heces, alrededor de 1,5 litros en la orina y 200 ml en la transpiración normal.

Por ello, la Dra. Pilar Riobó, Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición, Responsable de Unidad de Nutrición, del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, recomienda que “La ingesta de líquidos debe ser de unos 2 a 3 litros diarios para mantener una eliminación de orina de alrededor de 1,5 a 2 litros al día, dependiendo de la edad, el peso, y la temperatura ambiental. Los riñones regulan el estado de hidratación: en caso de exceso de líquidos, pueden eliminar un mayor volumen de orina; si hay deficiencia de líquidos, disminuyen el volumen y eliminan una orina muy concentrada”.

Además, también se pierde alrededor de un litro al día por evaporación a través de la piel y los pulmones, pero esta cifra puede aumentar notablemente con el ejercicio o en ambientes calurosos. También los alimentos “sólidos” aportan agua, especialmente las frutas y verduras.

Enemigo estival

El ejercicio –necesario para huir de la vida sedentaria- y el aumento de temperatura por los efectos del verano, aumentan la transpiración, la pérdida de agua y, por consiguiente, aparece la necesidad perentoria de consumir líquidos.

Uno de los grandes enemigos del verano es la deshidratación, que aparece unida a los siguientes síntomas: dolor de cabeza, cansancio y falta de concentración. Este problema se hace más acuciante en ancianos y niños, los dos núcleos de la población más expuestos a la deshidratación.

“En verano, con el aumento de la temperatura ambiental, para evitar que la temperatura corporal aumente en exceso, nuestro organismo utiliza un sistema de refrigeración con agua: la transpiración. Gracias a ella se eliminan agua y sustancias de desecho a través de las glándulas sudoríparas de la piel, donde se evapora”, explica la Dra. Riobó.

Catálogo de bebidas

Debemos beber en cantidad suficiente para compensar la pérdida de agua. Cualquier bebida que contenga agua puede contribuir al total necesario del aporte de líquidos para la hidratación, incluidos los zumos y los refrescos. Los expertos señalan que tanto zumos como refrescos son dos opciones interesantes por las cualidades organolépticas que poseen, especialmente para el caso de los niños y ancianos. El buen sabor de las bebidas propicia un mayor consumo de líquidos, lo que conlleva una mejor hidratación.

“El agua es la bebida por excelencia, pero además, cuanto mayor sea la diversidad de bebidas es más probable que se cubran los requerimientos diarios de líquidos. Las bebidas “con sabor” pueden ser útiles, ya que por su variedad de sabores, se adaptan a todos los gustos, y facilitan la ingesta de líquidos”, agrega esta experta.

Sin embargo, las bebidas con un contenido bajo en alcohol, como la mayoría de las cervezas y hasta algunos vinos, no contribuyen a mantener una correcta hidratación. por los efectos diuréticos del alcohol, ocasionando pérdidas evidentes de líquido, lo que podría provocar una deshidratación más o menos severa . El consumo de alcohol es perjudicial incluso consumido en pequeñas cantidades, especialmente si se hace en verano o si lo consume un deportista. Algunos estudios demuestran que los efectos negativos del alcohol pueden incluso persistir durante las siguientes 24 horas tras su ingesta.

“El alcohol provoca básicamente una deshidratación intracelular. Es por ese motivo que nunca veremos a deportistas (futbolistas, ciclistas, atletas, etc.) utilizar ningún tipo de bebidas alcohólicas como bebida hidratante en el curso de las competiciones deportivas. Por el mismo motivo, se recomienda no consumir bebidas alcohólicas cuando el organismo se halla sometido a fuerte insolación”, afirma el Dr. Antoni Gual de la Unidad de Alcohología del Hospital Clínic de Barcelona.

Lo alarmante es que sólo una parte muy pequeña de la población es consciente de los efectos nocivos del alcohol en su organismo, para la correcta hidratación. “Si se consume alcohol en exceso, es conveniente una rehidratación, preferentemente con bebidas que contengan sales minerales. Pero solo el 12% de la población sabe que uno de los efectos del consumo de alcohol es la deshidratación”, advierte la Dra. Riobó.

También se puede afirmar que el alcohol disminuye nuestra capacidad de resistencia por sus efectos sobre el metabolismo de los hidratos de carbono (disminuye la disponibilidad de glucosa en la sangre), sobre el sistema cardiovascular (puede disminuir la contractilidad del corazón y por tanto su capacidad para enviar oxígeno al resto de nuestro organismo) y sobre la capacidad de termorregulación (por su efecto vasodilatador que favorece la pérdida de calor).

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jueves, agosto 07, 2008

El consumo de té puede proteger contra el deterioro y el declive intelectual

Autora: Laurie Barclay
Publicado em 14/07/2008

Según un estudio publicado en el número de julio del American Journal of Clinical Nutrition, el consumo regular de té se asoció a unos riesgos más bajos de deterioro cognitivo y de declive intelectual.

El Dr. Ng Tze Pin, MD, PhD, y sus colaboradores de la University of Singapore (Singapur) señalan en su artículo que “las investigaciones de laboratorio sugieren que el té posee efectos neuroprotectores potenciales, pero este extremo no se ha comprobado en humanos. En las últimas décadas, los estudios experimentales y epidemiológicos han asociado el té a una amplia variedad de beneficios para la salud, como la prevención de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la mortalidad. Aunque los hallazgos son algo incoherentes, la mayoría parecen confirmar los efectos favorables del té”.

El objetivo de este estudio era establecer la relación entre el consumo de té y el deterioro cognitivo y el declive intelectual en adultos mayores de 55 años, pertenecientes a la comunidad china e integrados en la cohorte del Singapore Longitudinal Ageing Studies. Se determinó el consumo de té basal, y los participantes completaron el Mini-Examen Cognoscitivo (MEC) al inicio y 1 ó 2 años después.

Los investigadores realizaron un análisis transversal de los datos basales de 2.501 participantes y un análisis longitudinal de los datos de 1.438 participantes intelectualmente sanos, y calcularon las oportunidades relativas (del inglés, odds ratios, u OR) de la asociación mediante modelos de regresión logística corrigiendo los potenciales factores de confusión.

El consumo total de té fue independiente de otros factores de riesgo, y se asoció de forma significativa a una menor prevalencia de deterioro cognitivo, definido como una puntuación menor de 23 en el MEC. Comparadas con las OR para el consumo ocasional o inexistente de té, las OR para los niveles de consumo de té bajo, moderado y alto fueron 0,56 (intervalo de confianza al 95% [IC95%], 0,4-0,78), 0,45 (IC95%, 0,27-0,72) y 0,37 (IC95%, 0,14-0,98), respectivamente (p de la tendencia<0,001).

Para el declive intelectual, definido como un descenso de la puntuación de 1 ó más puntos en el MEC, las OR correspondientes fueron 0,74 (IC95%, 0,54-1), 0,78 (IC95%, 0,55-1,11) y 0,57 (IC95%, 0,32-1,03), respectivamente (p de la tendencia=0.042). El té negro (fermentado) y el oolong (semifermentado), las dos variedades más consumidas por esta población, tuvieron los efectos más destacados. No se observó una asociación aparente entre el consumo de café y la situación cognitiva.

Los autores del estudio señalan que “el consumo regular de té se asoció a unos riesgos más bajos de deterioro y declive intelectual”.

Las limitaciones de este estudio incluyen posibles factores de confusión residuales no medidos y la dificultad para detectar pequeños efectos sobre el declive intelectual con el MCE.

Los autores del estudio concluyen que “el efecto potencial del consumo de té en la protección contra el declive cognitivo de la vejez tiene gran importancia, dado el rápido envejecimiento de la población y la prevalencia creciente de las demencias vasculares y de tipo Alzheimer. Dado que el té es barato, no tóxico y ampliamente consumido, posee un enorme efecto potencial para promover la salud intelectual y probablemente para retrasar la aparición de la demencia. Se necesitan más estudios para investigar si el consumo de té disminuye el riesgo de padecer demencias vasculares y de tipo Alzheimer”.

http://www.medcenter.com/

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lunes, agosto 04, 2008

Ni mucho ni poco: cómo encontrar el equilibrio a la hora de comer

Es importante corregir los excesos y deficiencias en nuestra dieta. Según qué alimentos se elijan, se está ayudando al cuerpo a depurar toxinas, quemar grasas y evacuar los deshechos o, por el contrario, se le está obligando a trabajar con elementos de bajo valor nutricional y alto poder congestionante, según recuerda el portal alimentación-sana.com.

Si nos alimentamos mal, comenzamos a tener deficiencias nutricionales, y los excesos hacen que ciertos residuos se peguen a las paredes del intestino obstruyéndolos, incluso. Al quedar pegado ya no hay absorción, nuestro organismo no recibe los nutrientes, nuestro cuerpo no se limpia, no se desintoxica. El 70 % de las enfermedades derivan de este proceso, por ello hay que encontrar el equilibrio al comer.

El equilibrio al comer

Ningún alimento aporta absolutamente todo lo que es necesario para la vida y la vitalidad, por lo que preconizan una alimentación variada. Aquí tenemos pues las grandes claves admitidas por todos: alimentación natural, mesurada y equilibrada. Fuera de estas nociones fundamentales, todos los sistemas supresitos o exclusivos son perjudiciales.

Un exceso de verduras produce enterocolitis y diarreas, debidas a la irritación de las mucosas por el “exceso celulósico”. Además, esta demasía celulósica puede ocasionar el adelgazamiento, al acelerar el tránsito y al retener en su trama sustancias nutritivas. Señalamos asimismo que en los casos de adelgazamiento con friolerismo, las verduras crudas no deben ser ingeridas al comienzo de las comidas, pues pueden provocar una contracción de las vías digestivas altas y un efecto inhibidor de las secreciones.

La insuficiencia de verduras, por el contrario, produce el estreñimiento por carencia celulósica. Esta escasez en verduras (sobre todo crudas) es también responsable de ciertas carencias de vitaminas, minerales, oligo-elementos.

El exceso de frutas produce en el normal-vital y sobre todo en el sub-vital el friolerismo, la fatigabilidad, la desmineralización, la desvitalización.

Por su parte, la insuficiencia de frutas produce, sobre todo en el hemogliásico, el linfogliáisco, el obeso, el congestivo, un aumento de la viscosidad humoral, la fragilidad vascular, arterial, venosa y capilar, pues los frutos, por sus ácidos cítricos, málico, tartárico, sórbico, etcétera, son fluidificantes humorales y por sus vitaminas P y C protectores de los vasos.

Un exceso de cereales conduce a la hiperviscosidad humoral (linfo y hemogliasis), a las fatigas digestivas, a las dermatosis y a los catarros.

La insuficiencia de cereales (alimentación crudivorista, frutarismo, especifismo) conduce al adelgazamiento y a la desvitalización por insuficiencia energética y por no-asimilación de las proteínas.

Un exceso de huevos y de queso produce un aumento de los lípidos, del colesterol, de los tri-glicéridos en la sangre, el ateroma y contribuye a la deficiencia hepatorenal y a las enfermedades articulares.

La insuficiencia de huevos y queso (vegetalismo, macrobiótica, frutarismo, vegetarismo mal equilibrado) produce la hipotonía general, la fragilidad ósea, las tendencias a la anemia, el friolerismo, la fatigabilidad, las dificultades sexuales y una irritabilidad del sistema cerebral, debida a las carencias, tomada equivocadamente por lucidez de espíritu.

El exceso de carne produce, sobre todo si se trata de carnes grasas, ateromas, agotamiento hepático; si se trata de un exceso de carnes no grasas, sobrevendrá la fatiga hepato-renal acompañada a veces de hipertensión. El exceso de carne produce también artrosis.

La ausencia de carne no parece provocar perturbación alguna si la alimentación está suficientemente provista de huevos y queso. Sin embargo, existen casos rarísimos en los que a pesar de los huevos y el queso en cantidad suficiente, el crecimiento de un niño se estanca y en los que el aporte de un poco de carne permite un crecimiento normal, pero, estos casos son excepciones.

En el caso del exceso de variedad en una misma comida , el equilibrio alimentario es bueno, la asimilación se efectúa muy bien, pero los mecanismos digestivos son puestos a ruda prueba y sobrevienen fermentaciones y putrefacciones excesivas. Sin embargo, si la alimentación muy variada es también mesurada, la asimilación será excelente y la digestión poco perturbada. No olvidemos que cuanto más se asocia mejor se asimila, pero peor se digiere.

La insuficiencia de variedad en una misma comida hace que la digestión sea excelente y exista disminución de las fermentaciones responsables del atascamiento humoro-celular por intoxicación. Pero la asimilación celular se hace defectuosa, lo que produce fatiga, hipotensión, tendencias anémicas, adelgazamiento importante, desvitalización profunda, impotencia completa o relativa, depresión física y psíquica. No olvidemos que cuanto más se disocia, mejor se digiere, pero menos se asimila.

La verdad: no existe un sistema exacto. Sólo las tres grandes claves son justas: no-desnaturalización, mesura y equilibrio.

Entonces, ¿qué hacer para desintoxicarse bien?

Sencillamente no suprimir ninguna categoría de alimentos, sino reducir cuantitativamente todas ellas. Como en la religión, donde sólo la palabra Amor consigue la unanimidad y es la verdad, en dietética, sólo las nociones de no-desnaturalización (alimentación natural), de mesura (alimentación mesurada), de equilibrio alimentario (alimentación equilibrada) consiguen la unanimidad y son las tres grandes verdades dietéticas.

Muchos enferman por ser complacientes por su apetito. No se debe comer nunca sin tener hambre, la sobriedad es una de las condiciones esenciales de buena salud.

Combinaciones correctas

Como buenas combinaciones recomendamos: comer proteínas y carbohidratos en comidas separadas, comer sólo una clase de proteínas en una comida, comer proteínas y ácidos en comidas separadas, comer grasas y proteínas en diferentes comidas; comer ácidos y almidones en comidas separadas, comer almidones y azúcares en comidas separadas, comer azúcares y proteínas en comidas separadas, comer los melones y sandías solos, eliminar los postres, no comer grasas de ningún tipo con alimentos proteicos, tomar un solo producto almidonado en la misma comida, tomar leche sola o no tomar.

No tomar ningún alimento que haya sido frito; enlatado; envinagrado; preservado; procesado; empaquetado; deshidratado; desmineralizado; desvitalizado; o que contenga colorantes aditivos o sabores artificiales.

Debemos evitar: el tragar sin masticar y sin ensalivar bien, el comer a todas horas por falsa sensación de apetito, el comer disgustado o con preocupaciones, el comer química y calorías vacías. La irregularidad en las comidas, el exceso de comida y el beber durante las comidas, las cenas abundantes, el ingerir alimentos calientes o fríos.

Todas las enfermedades están causadas por materias químicas. Todas las substancias químicas utilizadas por el organismo (con excepción del oxígeno que respiramos; del agua que bebemos y de los pensamientos que generamos) son extraídas de los alimentos.

http://www.elconfidencial.com/



Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra


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