Salud y Nutricion ***

 

jueves, enero 29, 2009

Los ácidos grasos omega-6 pueden ser buenos para usted

Una nuevo comité consultivo acaba con las preocupaciones sobre una posible asociación con la enfermedad cardiaca

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

(FUENTES: William S. Harris, Ph.D., director, Metabolism and Nutrition Research Center, University of South Dakota Sanford School of Medicine, Sioux Falls, S.D.; Robert H. Eckel, M.D., professor, medicine, University of Colorado, Denver; Jan. 26, 2009, Circulation, online; Feb. 17, 2009, Circulation, print edition)

LUNES, 26 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Toda esa discusión en torno a si los ácidos grasos omega-6 encontrados en aceites vegetales, frutos secos y semillas son posiblemente malos para el corazón no tiene fundamentos, según sugiere un nuevo consejo consultivo científico de la American Heart Association.

"Es mucho lo que se ha hablado en el mundo de la nutrición en torno a si los ácidos grasos omega-6 son malos", dijo William S. Harris, el nutricionista que dirigió el comité que emitió el informe en la edición en línea del 26 de enero de la revista Circulation. "Decidimos evaluar este hecho, y si no era así, queríamos garantizar que el público estadounidense consumiera ácidos grasos omega-6 en cantidades suficientes".

El debate surgió debido a que el ácido araquidónico, un componente de los ácidos grasos omega-6, es un elemento fundamental en algunas moléculas relacionadas con la inflamación, y había temores de que pudiera incrementar el riesgo de enfermedad cardiaca.

"Esto refleja una comprensión más bien ingenua de la bioquímica", señaló Harris, que es director del Centro para la investigación del metabolismo y de la nutrición de la Facultad de medicina Sanford de la Universidad de Dakota del Sur. "Los ácidos grasos omega-6 elevan tanto los componentes proinflamatorios como antiinflamatorios. Decir que son malos porque producen componentes proinflamatorios ignora el hecho de que elevan también los componentes antiinflamatorios".

El principal componente de los ácidos grasos omega-6 es el ácido linoleico, que representa entre el 85 y 90 por ciento del total. Tanto el ácido linoleico como el ácido araquidónico elevan las moléculas proinflamatorias y antiinflamatorias, señaló el informe en la publicación.

El consejo señala que las personas deberían obtener al menos entre el 5 y el 10 por ciento de sus calorías de los ácidos grasos omega-6, que al igual que los ácidos grasos omega-3 encontrados en algunos pescados, son poliinsaturados. Estos PUFA, por la sigla en inglés de ácidos grasos poliinsaturados, juegan un papel crucial en el crecimiento y desarrollo, además tienen un valor protector si sustituyen las grasas saturadas que se pueden acumular en las arterias para formar placas que limitan el flujo sanguíneo.

El comité dirigido por Harris realizó un análisis durante dos años de más de dos docenas de estudios controlados y observacionales. Los estudios observacionales encontraron que las personas que consumían la mayor cantidad de ácidos grasos omega-3 tenían una menor incidencia de enfermedad cardiaca. En ensayos controlados, los participantes que fueron asignados a dietas ricas en ácidos grasos omega-6 tenían menos enfermedad cardiaca.

La ingesta diaria recomendada de ácidos grasos omega-6 oscila entre los 12 y 22 gramos al día, dependiendo de la edad, el género y el nivel de actividad física.

Harris dijo que cumple con estas directrices sin mucho esfuerzo. "Sigo básicamente la dieta estadounidense estándar", dijo. "Utilizo aderezo para ensalada, una de las fuentes más comunes de aceites vegetales, que tiene ácidos grasos omega-6 en sus formas más concentradas".

Los ácidos grasos omega-6 también se encuentran en muchos productos horneados y alimentos fritos en esos aceites. "Los frutos secos ofrecen una buena cantidad de omega-6, pero no todos los aceites", dijo Harris. "El aceite de canola y el de oliva son bajos en omega-6, pero el aceite de maíz es una buena fuente".

El Dr. Robert H. Eckel, profesor de medicina de la Universidad de Colorado y ex presidente de la American Heart Association, dijo que evita hablar de los porcentajes cuando se le pregunta por la ingesta de ácidos grasos omega-6.

"La mayoría de los pacientes no quieren oír hablar de porcentajes", dijo Eckel. "Hago énfasis en mantener una dieta saludable en general". Si le preguntan, Eckel señala que los aceites vegetales, los frutos secos y las semillas son una buena fuente de ácidos grasos omega-6.

"Se ha hablado mucho al respecto", dijo Eckel. "Estoy satisfecho de que la American Heart Association haya tomado la delantera y analizado la evidencia para detectar un efecto perjudicial, pero simplemente no se encontró. Eso tranquilizará a todos aquellos que disfrutan de los aceites vegetales como parte de una dieta saludable".

http://healthfinder.gov/

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martes, enero 06, 2009

El amaranto, una planta con numerosos beneficios

Del amaranto se usan para consumo humano y animal tanto el grano como las hojas. Se ha demostrado que las hojas son una excelente fuente de proteínas, con su máxima acumulación en la fase de florecimiento. Además, las hojas contienen buena cantidad de provitamina A y de vitamina C. También poseen distintos minerales, entre los que destacan el calcio, el hierro y el magnesio, aunque conviene tener en cuenta que el organismo absorbe mejor el calcio y el hierro de origen animal que el procedente de vegetales. La cantidad de fibra de las hojas es, asimismo, relevante, por lo que su consumo puede resultar beneficioso para personas con problemas de estreñimiento.

Semillas particulares

El grano del amaranto tiene una mayor concentración de proteína que otras semillas de cereales

El grano del amaranto es considerado un pseudocereal por sus características similares a las de los granos de los verdaderos cereales. Sin embargo, botánicamente no puede englobarse dentro de este grupo vegetal. El valor nutritivo del amaranto ha sido ampliamente estudiado, y de la investigación se desprende que el grano tiene una mayor concentración de proteína que otras semillas de cereales. Por ejemplo, el contenido de lisina (aminoácido limitante en los cereales) es mayor, con una concentración que ronda el 15%-18%, más alta que la que se encuentra en el trigo, el arroz y el maíz. A su relevante proporción proteica se suma su elevado aporte de carbohidratos, dado que el almidón es su mayor componente y representa entre el 50 % y el 60 % de su peso.

El contenido en grasa del grano de amaranto también es superior al de otros granos; varía entre un 7% y un 8%, si bien en la composición de estas grasas destaca la presencia de ácido oleico y ácido linoleico, que suponen alrededor del 75% de la grasa total presente en el grano y que ejercen una acción beneficiosa sobre los vasos sanguíneos y el corazón. En concreto, el ácido oleico aumenta el HDL-c o "buen colesterol" y reduce el colesterol total, a expensas del LDL-c o "colesterol malo". El ácido linoleico tiene la capacidad de reducir los niveles de triglicéridos, el colesterol total; tanto el HLD-c como el LDL-c, el riesgo de formación de trombos y además posee una acción vasodilatadora.

Para la salud

En los últimos tres o cuatro años se ha investigado más a fondo la composición química del aceite de los granos de amaranto que las de las hojas. Sin embargo, se observa que éstas contienen una cantidad considerablemente más elevada de minerales como calcio, hierro, fósforo y caretonoides, en comparación con la mayoría de las verduras. También se ha determinado que diversas especies de amaranto, como el Amaranthus cruentus y el paniculus, son buenas fuentes de flavonoides antioxidantes.

Desde hace más de una década se está trabajando en la producción de nuevos productos elaborados a partir de hojas y grano de amaranto, dirigidos a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Son diversas las investigaciones, entre ellas la que se llevó a cabo de manera coordinada entre el Functional Foods Center de Dallas (EE.UU.), la Universidad Estatal de Voronezh, en Rusia, y el Instituto Estatal de Nutrición de la Academia Rusa de Ciencias Médicas, en Moscú, que indican el valor preventivo y terapéutico del aceite de amaranto para el sistema cardiovascular.

En este estudio clínico aleatorizado controlado con placebo participaron 125 pacientes que habían sufrido algún trastorno coronario o que sufrían hipertensión acompañada de obesidad. Los pacientes, hombres y mujeres de entre 32 y 68 años, fueron escogidos al azar para consumir entre 3 y 18 ml de aceite de amaranto diarios. Todos los participantes siguieron las mismas recomendaciones dietéticas de una dieta controlada en sal.

Los resultados más relevantes fueron que el consumo de aceite de amaranto disminuyó la cantidad de colesterol total, de triglicéridos y de LDL colesterol (malo) significativamente. Su acción beneficiosa fue mayor cuando se usó en una dosis de 18 ml al día. Por tanto, y aunque son precisas más investigaciones, los resultados indican que el aceite de amaranto podría ser considerado como un complemento eficaz para la protección cardiovascular.

APLICACIONES CULINARIAS

La planta del amaranto puede utilizarse prácticamente en su totalidad. Los tallos se consumen como verdura y sus hojas se pueden añadir a diferentes guisos o emplear para la elaboración de sopas, cremas o tortillas. Con sus semillas se elaboran diversos alimentos como galletas o el "dulce de alegría", un plato muy popular en México elaborado con semillas de amaranto, miel, pasas y nueces. Sin embargo, la harina de amaranto no sirve para fabricar pan a no ser que se mezcle con harina de trigo, ya que el grano de amaranto no posee gluten (proteína que hace que la harina sea panificable). Tiene la ventaja de que al carecer de gluten este alimento puede formar parte de la dieta en caso de celiaquía.



Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra


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