Salud y Nutricion ***

 

jueves, julio 30, 2009

Consumir más lácteos y calcio en la niñez podría alargar la vida

Un estudio que comenzó en los años 30 sugiere una relación, pero los expertos no están seguros

Por Steven Reinberg

Reportero de Healthday

LUNES, 27 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio de 65 años de duración encuentra que las personas que consumieron mucho calcio y productos lácteos en la niñez tendieron a evitar el accidente cerebrovascular (ACV) y a vivir más tiempo que los que no lo hicieron.

"Este estudio muestra un efecto protector modesto de la ingesta dietética de calcio en la niñez contra el riesgo de ACV más adelante en la vida, y un efecto protector modesto contra la mortalidad por cualquier causa por una mayor ingesta de leche en la infancia", apuntó el Dr. David L. Katz, director del Centro de investigación en prevención de la Facultad de medicina de la Universidad de Harvard. Katz no participó en el estudio, que aparece en la edición en línea del 28 de julio de la revista Heart.

Los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca comienzan en la niñez, pero hay poca evidencia del efecto que tengan los lácteos sobre tales riesgos. Algunos productos lácteos, como la leche entera, la mantequilla y el queso, tienen mucha grasa saturada y colesterol. Los estudios también han demostrado que comer tales alimentos en la adultez contribuye a la enfermedad cardiaca, apuntan los investigadores.

Para el estudio, un equipo de investigación liderado por Jolieke van der Pols del Instituto Queensland de Investigación Médica de Brisbane (Australia), recolectó datos sobre niños de 1,343 familias de Inglaterra y Escocia. Todas las familias participaron en una encuesta sobre dieta y salud llevada a cabo en Gran Bretaña entre 1937 y 1939.

Los investigadores pudieron rastrear la salud adulta de 4,373 de los niños entre 1948 y 2005. Para 2005, 1,468 de estos individuos habían muerto, entre ellos 378 que sucumbieron a enfermedad cardiaca y 121 que murieron de un ACV.

Los investigadores estudiaron dos resultados principales, las muertes por accidente cerebrovascular y la enfermedad cardiovascular. Observaron las asociaciones entre la ingesta de lácteos y la mortalidad, así como las asociaciones entre lácteos en particular y la mortalidad.

No encontraron evidencia clara de que los productos lácteos se relacionaran con muertes por enfermedad de la arteria coronaria ni ACV en la adultez.

Sin embargo, los niños que se hallaban en el grupo con la más alta ingesta de calcio y lácteos tuvieron índices generales de muerte más bajos que los que consumían menos lácteos.

"Los niños cuya dieta familiar en los años 30 era rica en calcio tenían un menor riesgo de muerte por ACV. Además, las dietas infantiles ricas en lácteos o calcio se relacionaron con una mortalidad por todas las causas más baja en la adultez", concluyeron los investigadores.

Pero, apuntó Katz, hay límites en lo que se puede aprender de este estudio de observación.

"Las evaluaciones dietéticas se [hicieron] en Bretaña antes de la Segunda Guerra Mundial, un momento en que la leche baja en grasa o sin grasa prácticamente no existía", apuntó Katz. "Por tanto, cualquier beneficio de la ingesta de lácteos probablemente fue mitigado por su alto contenido de grasa saturada".

Además, "la ingesta de calcio era mayor en los hogares con un estatus socioeconómico más alto, lo que en sí mismo podría explicar el beneficio para la salud", señaló.

Estudios que han utilizado la dieta DASH (métodos dietéticos para detener la hipertensión) de la American Heart Association sugieren que la ingesta de lácteos sí ofrece beneficios de salud, apuntó Katz. Pero "también hay ciertas inquietudes, como una asociación potencial [entre una alta ingesta de lácteos] con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Lamentablemente, no creo que podamos encontrar una resolución para las controversias persistentes sobre los lácteos a partir de este estudio".

Otro experto, el Dr. David J.A. Jenkins, profesor del departamento de ciencias de la nutrición de la Universidad de Toronto, anotó que los que comían más lácteos también comían más frutas y verduras, así que en general tenían las dietas más sanas.

"Achacárselo todo a más productos lácteos en la niñez parece ser un marcador para los que tenían una dieta más razonable", dijo. "Tener una buena nutrición en la niñez es importante para la longevidad, pero dudaría en decir que todo se debe al consumo de leche", apuntó.

Otra experta promulgó productos lácteos para los niños, pero sugirió usar los productos bajos en grasa o sin grasa.

"La grasa saturada de los lácteos es lo que nos preocupa, no tanto las calorías", señaló Samantha Heller, dietista registrada con sede en Connecticut, nutrióloga clínica y fisióloga del ejercicio. "Muchas veces los niños no obtienen el calcio que necesitan porque reemplazan las bebidas ricas en calcio con bebidas azucaradas, que no tienen ningún valor nutricional", advirtió.

http://healthfinder.gov/

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martes, julio 21, 2009

Coliflor más digestiva

La clave para que esta hortaliza sea más fácil de digerir está en la manera de cocerla

* Fecha de publicación: 8 de julio de 2009

La coliflor es una hortaliza muy sabrosa, fácil de preparar y con múltiples elaboraciones, ya sea como plato principal o como guarnición. Las formas de prepararla pueden resumirse en dos: cocer la coliflor y agregarle un refrito de aceite de oliva con ajo frito y pimentón o bien, tras haberla cocido, gratinarla con una crema bechamel por encima, con queso rallado, unos trozos pequeños de jamón y huevo duro.

Otra forma de preparar esta hortaliza es cocerla y después escurrirla, o bien freírla y pasarla por un rebozado de harina y huevo batido o por una masa orly, como si fuese una fritura. También se puede servir en forma de crema, para lo que se necesitará cocinar antes la coliflor con un poco de puerro, cebolla, ajo y patata. Tras cocinar todos estos ingredientes juntos, con un poco de aceite de oliva y agua, se tritura y se refina con un chorro de nata líquida para darle una textura y sabor más fino, de manera que se obtendrá una crema blanca de sabor suave.

La importancia de la cocción

El inconveniente de la coliflor es que no ayuda a hacer una buena digestión. La clave para que esto no sea así se halla en la manera de cocerla. Para ello, la podemos cocer entera o en ramilletes, lo que implica que antes habrá que limpiarla. Si la vamos a cocinar entera sumergimos la coliflor limpia de hojas exteriores en un bol con agua y con un poco de vinagre en agua para eliminar impurezas y bichos.

Si, en cambio, la vamos a cocinar en tallos, cortaremos por la parte inferior de la coliflor y del tallo principal y, con la ayuda de un cuchillo pequeño, sacaremos pequeños ramilletes con un trocito de tallo en la parte inferior. A continuación sumergimos la coliflor en un bol con agua y con un poco de vinagre para eliminar impurezas y bichos.

Las herramientas necesarias

En ambos casos la cocción puede hacerse en cazuelas normales o en ollas rápidas, evitando que hierva dentro del agua. Para ello, pondremos la coliflor en la cesta de cocción al vapor sin tocar el agua de la base de la cazuela. Los tiempos dependerán del tipo de olla y si la cocinamos entera o en ramilletes. El indicador de que la coliflor está cocinada es el tallo; si lo pinchamos y está tierno quiere decir que la cocción ha finalizado. Si cocinamos la coliflor entera en una cazuela normal serán suficientes entre 20 y 30 minutos, aunque dependerá del grosor de la coliflor; si la vamos a cocer en ramilletes, con 10 ó 15 minutos cociendo al vapor bastará.

Estos tiempos se reducen a la mitad si se cocina en una olla rápida, a través del método de cocción al vapor. Si no se dispone del cestillo para cocer al vapor pondremos la coliflor entera con el tallo hacia abajo en contacto con el agua de manera que la parte más dura se cocine en contacto directo con el agua y el resto se cocine por acción del vapor que desprende el agua del fondo de la cazuela.

Una vez cocida la pondremos a punto de sal y realizaremos la receta elegida, ya sea aliñada con un poco de aceite, con un refrito de ajo, con mayonesa, gratinada, rebozada o frita.

VARIEDADES DE COLIFLOR

La coliflor, en función de su color, puede clasificarse en:

Coliflor morada. El color que adopta se debe a la presencia de antocianinas, pigmentos naturales desaparecen durante la cocción y que se transforman en un tono amarillo verdoso.

Coliflor blanca. La más común, este tipo de coliflor debe el color a que los rayos de sol no penetran en su interior, lo que impide el desarrollo de la clorofila, el pigmento que aporta el color verde a los vegetales.

Coliflor verde. A diferencia de la blanca, en esta variedad sí se desarrolla la clorofila por acción de los rayos de sol, lo que la hace más aromática y con mayor cantidad de vitamina C.

http://www.consumer.es/

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domingo, julio 19, 2009

El consumo moderado de cerveza puede ayudar a mejorar la calidad de la nutricional de la dieta

  • La Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) y el Centro de Información Cerveza y Salud inician una campaña para fomentar los hábitos de alimentación propios de la Dieta Mediterránea
  • La cerveza, una bebida fermentada de baja graduación que forma parte de la Dieta Mediterránea, contiene unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo

Segovia. 16 de julio de 2009.- La cerveza es una bebida milenaria que ha estado siempre presente en la Dieta Mediterránea clásica cuyo consumo moderado puede aportar nutrientes a la dieta habitual y otros compuestos beneficiosos para la salud. Ésta es una de las principales conclusiones de la conferencia que Mercè Vidal, investigadora del Centro de Investigación Comunitaria (CREN) de la Universidad de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), ha impartido hoy en Segovia en colaboración con la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), en el marco de una campaña informativa promovida por ambas entidades.

La cerveza, tal y como confirma Vidal, es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo. Elaborada a partir de ingredientes naturales -agua, cebada malteada y lúpulo-, tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y diversos nutrientes como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, calcio y poco sodio).

La cerveza posee más de 2.000 componentes que proceden de ingredientes como el lúpulo y la cáscara de cebada o que son consecuencia del proceso de fermentación de estas materias primas. Su composición nutricional ha generado un creciente interés por estudiar la relación de su consumo moderado con la salud.
En concreto, en los últimos 25 años se han publicado numerosas investigaciones científicas que confirman su actividad antioxidante y, por tanto, sus beneficios sobre las enfermedades cardiovasculares, la salud ósea, la mejora del sistema inmune y su efecto quimiopreventivo sobre ciertos tipos de cáncer, preferiblemente cuando se consume en compañía de alimentos y en el marco de una alimentación sana y equilibrada como es el caso de la Dieta Mediterránea.

CERVEZA Y DIETA MEDITERRANEA

El consumo moderado de bebidas fermentadas puede formar parte de una alimentación saludable como la Dieta Mediterránea actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación y las materias primas con las que están elaboradas. Por este motivo, ha asegurado Vidal, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable –principal referencia en materia nutricional de nuestro país- las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada.

La Dieta Mediterránea es quizá uno de los modelos alimentarios más saludable del planeta, hecho corroborado por numerosos estudios epidemiológicos y experimentales de nutrición que muestran que los países del Mediterráneo gozan de tasas de morbilidad por enfermedades crónicas más bajas y esperanza de vida más elevada.

CERVEZA SIN ALCOHOL

La cerveza “sin alcohol” ha sido otro de los capítulos destacados en su charla. Se trata de una bebida altamente hidratante cuyo consumo moderado puede estar incluido en la dieta de aquellas personas que padecen hipertensión arterial, puesto que un botellín de cerveza “sin” al día aporta 10 mg de calcio, potasio y muy poco sodio, ha afirmado Mercè Vidal.

Asimismo, ha afirmado que además del alto contenido en agua (95%) y del aporte de ácido fólico, la cerveza sin alcohol también contiene cantidades variables de compuestos fenólicos con efectos antioxidantes que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares. La hipertensión arterial afecta actualmente al 15-30% de la población española y está considerada como uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. “Estas personas deben seguir dietas hiposódicas y además no deben consumir alcohol, por lo que la cerveza “sin” puede ser una opción muy recomendable”, explica Vidal.

LA CERVEZA EN LA ANTIGÜEDAD

Desde su origen hace miles de años, la cerveza no sólo ha sido una parte importante de la dieta de diferentes civilizaciones, sino que además ha estado muy vinculada a diferentes fines terapéuticos.

Las primeras referencias históricas, hace más de 6.000 años, demuestran que la cerveza era consumida por los sumerios con el objetivo de evitar enfermedades infecciosas que se adquirían al beber agua no higienizada. El primer historiador, el griego Herodoto, siguiendo las prácticas medicinales de los egipcios, destacó las propiedades de esta bebida al asegurar que era muy apropiada para los dolores estomacales y para la picadura de escorpión. Además, relata que las mujeres egipcias, muy preocupadas por su belleza y grandes expertas en cosmética, utilizaban la espuma de la cerveza para ungirse y conservar el frescor natural de la piel, algo que descubrieron también las mujeres que habitaban en la Hispania romana de hace 2.000 años como describió Plinio el Viejo: “quorum spuma cutem feminarum in facie nutrit”.

Tanto los griegos -que la llamaban “zythos”- como los romanos -que la denominaban “cerevisia”, de Ceres, diosa griega de la agricultura- continuaron utilizando la cerveza en todos sus imperios. Hipócrates, padre de la medicina, alabó esta bebida asociándola con importantes beneficios saludables: “la cerveza es un calmante suave que apaga la sed, facilita la dicción, fortalece el corazón y las encías”. Galos y germanos perfeccionaron la técnica de fabricación original con métodos similares a los actuales. En la Edad Media, los monjes -que tuvieron el monopolio de la cultura y la ciencia- se dedicaran no sólo a la fabricación de la “cerevisa monacorum” en sus monasterios y abadías, sino que la mejoraron y obtuvieron nuevas variedades desconocidas hasta entonces. Como botánicos destacados, los religiosos fueron posiblemente quienes introdujeron el lúpulo como nuevo ingrediente, marcando el paso de la cerveza antigua a la moderna asegurando así su conservación durante más tiempo.

Desde la antigüedad, el lúpulo se ha empleado en la medicina tradicional para tratar distintas dolencias y enfermedades por su acción antibacteriana -desinfectaba el agua con la que se hacía la cerveza-, su actividad antiinflamatoria y sus propiedades sedantes y diuréticas.

CENTRO DE INFORMACIÓN CERVEZA Y SALUD

Desde su fundación en 1998, el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), entidad de carácter científico que promueve la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud, ha querido dar respuesta a la demanda informativa existente en nuestro país en torno a esta bebida apoyando todas aquellas iniciativas relacionadas con su investigación y proporcionando a los profesionales sanitarios y la sociedad información objetiva y contrastada, bajo la supervisión de los profesionales de la medicina, la dietética y la nutrición que conforman el Comité Científico de esta entidad.

http://www.acceso.com/

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