Salud y Nutricion ***

 

sábado, septiembre 19, 2009

Los huesos podrían sufrir por el consumo de té verde

Una investigación con ratones revela pérdida de densidad y espesor óseos

JUEVES, 17 de mayo (HealthDay News/DrTango) -- El té verde podría debilitar los huesos, según sugiere un estudio estadounidense reciente con ratones.

Se agregaron distintas cantidades de extracto de té verde (0, 1 ó 2 por ciento) a las dietas de ratones obesos y delgados. Estudios anteriores habían hallado que el consumo del equivalente a uno por ciento del extracto reducía el riesgo de enfermedad cardiovascular en adultos japoneses y protegía a los ratones obesos contra la enfermedad del hígado graso.

Luego de que los ratones del nuevo estudio habían consumido la dieta experimental durante seis semanas, sus huesos se analizaron para determinar su tamaño, contenido mineral y arquitectura. Los ratones que llevaban una dieta que incluía extracto de té verde pesaban menos que aquellos a los que no se había añadido el extracto a sus alimentos. Los investigadores anotaron que la diferencia era más pronunciada entre ratones obesos.

El estudio halló que la densidad mineral del fémur no se vio afectada por el peso corporal. Sin embargo, el consumo de extracto de té verde pareció reducir la longitud, volumen, contenido mineral y espesor cortical. Se notó un efecto similar en las vértebras lumbares, según un estudio que aparece en la edición de octubre de la Journal of Nutrition.

Los hallazgos sugieren que el consumo de extracto de té verde puede causar daños perjudiciales en la microarquitectura ósea y reducir el tamaño de los huesos en ratones en desarrollo. No está claro si hay un efecto similar en seres humanos, según los investigadores, de la Universidad Estatal de Oregón y de la Universidad de Connecticut.

http://healthfinder.gov/

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lunes, septiembre 14, 2009

Desvelan el valor nutricional de los altramuces andaluces

Un grupo de investigadores del Instituto de la Grasa (CSIC) y de la Universidad de Sevilla ha confirmado que algunas plantas silvestres tienen un alto valor nutricional. Los científicos han encontrado que diversas especies de altramuces de los montes de Andalucía presentan contenidos proteicos parecidos a los de otras legumbres cultivadas, según publican en la versión on line de la revista Food Chemistry

NACIONAL.- “Hemos estudiado las semillas de seis especies de altramuz (Lupinus sp.) del sur de España, y pensamos que pueden representar fuentes novedosas de proteínas de calidad”, explica a SINC Javier Vioque, investigador científico del Instituto de la Grasa (CSIC), en Sevilla.
El altramuz cultivado, una leguminosa que se usa como alimento para el ganado (aunque su grano también es comestible si se quita el amargor con agua y sal), pertenece a la especie Lupinus albus, pero los investigadores se han centrado en otras seis especies que crecen silvestres en Andalucía o se cultivan de forma marginal: Lupinus angustifolius, L. cosentinii, L. gredensis, L. hispanicus, L. luteus y L.
micranthus.

Vioque, junto a otros colegas del Instituto de la Grasa y de la Universidad de Sevilla, ha analizado la composición de los aminoácidos que conforman las proteínas de las semillas, así como la ‘digestibilidad proteica’ (porcentaje de proteína digerida) y otros parámetros nutricionales. Los resultados del trabajo se publicarán a finales de año en la revista Food Chemistry, aunque ya se pueden consultar on line.
Los datos reflejan que las especies estudiadas muestran altos contenidos proteicos que oscilan entre el 23.8% y el 33.6%, muy similar a lo observado en otras legumbres.

Además, la digestibilidad proteica de estos altramuces es alta (entre el 82 y 89%), y también es parecida a la de otras legumbres y cereales. El estudio concluye que L. luteus, L. hispanicus y L. cosentinii contienen las proteínas con mejores propiedades nutricionales y que la composición aminoacídica de este último es la más equilibrada.

Legumbres como fuente de proteínas

Las legumbres representan, junto con los cereales, la principal fuente de proteínas de origen vegetal en la alimentación humana. Las judías o frutos de estas plantas, además de su alto contenido proteico de calidad, son ricas en fibra y carbohidratos, e incluyen otros componentes como los polifenoles. Por este motivo diversos estudios han confirmado que el consumo de estos vegetales es beneficioso para la salud, y puede ayudar a prevenir enfermedades como la diabetes o el cáncer de colon.

A pesar de ello, el consumo de legumbres ha disminuido en los últimos años, y en especial el de especies autóctonas o de distribución local. Las leguminosas del género Lupinus no son una excepción a esta problemática.

“Para la conservación y expansión de estos cultivos locales, necesitamos seguir estudiando sus características como fuente de alimentación”, señala Vioque, quien destaca que investigaciones como ésta “confirman el interés de estudiar poblaciones de especies silvestres, cultivadas o no, para que puedan proporcionar semillas con buenas propiedades nutricionales”.

Fuente: Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

http://www.teleprensa.es

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lunes, septiembre 07, 2009

Cereales integrales e hipertensión arterial

Estudios recientes descubren nuevos beneficios para la salud de una dieta rica en fibra

La hipertensión arterial es una de las principales causas de enfermedad, sobre todo en hombres. Es un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos cardiovasculares, cerebrales y renales. La influencia de la dieta sobre la presión sanguínea es cada vez más evidente. Interesa, en especial, la ingesta de potasio y de fibra. Ambos son ingredientes de los cereales integrales.

* Autor: Por MARIA MANERA
* Fecha de publicación: 3 de septiembre de 2009

Estudios recientes han sugerido una relación entre el consumo de cereales integrales y un menor número de pacientes con hipertensión. Una investigación publicada en julio en la revista "American Journal of Clinical Nutrition" ha analizado la conexión entre la cantidad consumida de estos cereales y la incidencia de hipertensión en varones.

El estudio tomó como muestra a 31.684 hombres, entre 40 y 75 años, que se incorporaron al estudio en 1986 y fueron seguidos durante 18 años. De estos, 9.227 desarrollaron hipertensión. Los investigadores, que buscaban la vinculación entre algunos aspectos dietéticos y la aparición de enfermedades, encontraron que la ingesta de cereales integrales se relacionaba de forma inversa con el riesgo de hipertensión arterial. Es decir, los grupos cuyos miembros consumían cantidades superiores de cereales integrales registraban menos casos de hipertensión arterial. El salvado de trigo era el ingrediente potencial responsable.

Más cereales integrales y fibra

Buena parte de las actuales guías alimentarias dirigidas a la población, entre ellas, las españolas, incluyen la recomendación de consumir cereales integrales (pan, pasta, arroz o cereales para el desayuno). Las guías de EE.UU. van más allá y establecen porciones concretas: 85 gramos al día, como cantidad mínima recomendada de cereales integrales, y la sugerencia de que al menos el 50% de los cereales y alimentos derivados -pan, pasta, cuscús, cereales de desayuno o galletas- que se ingieren durante el día sean integrales.

Estas indicaciones se basan en los efectos positivos de la fibra y de los alimentos integrales sobre la salud. Ayudan a prevenir cánceres, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes. El "Institute of Medicine" estadounidense establece las cuantías recomendadas de fibra, que oscilan entre 30 y 38 gramos diarios para los hombres adultos y entre 21 y 25 para las mujeres. Sin embargo, la ingesta media de la población adulta española no llega a 19 gramos al día.

¿Qué son los cereales integrales?

El componente más abundante de los cereales es el almidón, presente en una proporción del 50% al 70%. Junto a las legumbres, las patatas y otros tubérculos, son la principal fuente de este hidrato de carbono complejo. El siguiente nutriente en abundancia son las proteínas, con unos 10 gramos por cada 100 gramos de cereal. Las grasas apenas suponen el 2%. El contenido de agua también es limitado, no puede superar el 14% ya que, si lo hiciera, el grano enmohecería. Respecto a las vitaminas, su contenido es variable en función del cereal, si bien las del grupo B son las más abundantes.

La cantidad de fibra ronda los 2 gramos en trigo, centeno, maíz y cebada, y 1 gramo o poco más en arroz, avena y mijo. Entre los derivados de los cereales más conocidos, se diferencian los 7 gramos de fibra que contienen 100 gramos de pan integral (frente a los 3,5 gramos del pan blanco) y los 4,5 gramos que contienen 100 gramos de espaguetis integrales cocidos (frente a los 1,8 gramos que se calculan en 100 gramos de espaguetis blancos elaborados con harina refinada).

En el grano del cereal, los diferentes constituyentes y nutrientes están distribuidos de forma desigual. El almidón se encuentra, sobre todo, en el endospermo, la capa intermedia, mientras que las proteínas, grasas y vitaminas aumentan hacia la capa aleurona, la más externa. El salvado, por su parte, comprende las cubiertas fibrosas del grano y contiene cantidades importantes de fibra, minerales (potasio, magnesio, folatos), vitaminas del grupo B y compuestos fitoquímicos.

La capa más interna se denomina germen. Es rica en minerales y vitaminas del grupo B, y contiene la mayoría de las grasas del cereal. El proceso de refinado, que consiste en la separación del germen y el salvado del endospermo amiláceo, supone una pérdida de fibra, minerales, vitaminas y compuestos antioxidantes.

http://www.consumer.es

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