Salud y Nutricion ***

 

Volver al Indice

viernes, febrero 29, 2008

El chocolate oscuro baja la presión arterial



CHICAGO (AP).- Hay buenas y malas noticias para los adictos al chocolate: el chocolate oscuro parece ayudar a bajar la presión, pero se necesita apenas una pequeña dosis para lograrlo, sugiere un reciente estudio. Esta nueva investigación que se hizo en Alemania se suma a una lista de evidencias que parecen indicar que el chocolate oscuro tiene beneficios para la salud, pero es el primero que sugiere que se necesita apenas una cantidad pequeña para lograr los beneficios.

Los voluntarios que participaron en el estudio consumieron apenas seis gramos de chocolate oscuro diariamente durante casi cinco meses. Las personas que consumieron esa cantidad terminaron con resultados más bajos de presión arterial que las personas que consumieron chocolate blanco.

El investigador de la alemana Universidad de Colonia, Dirk Taubert, principal autor del estudio, indicó que las reducciones de la presión arterial de los voluntarios fueron pequeñas, pero lo suficientemente sustanciales como para reducir potencialmente los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, aunque los voluntarios del estudio no recibieron un seguimiento suficiente para lograr medir esos efectos.

El estudio clínico fue conducido en 44 adultos de entre 56 y 73 años, 24 mujeres y 20 hombres, de enero de 2005 a diciembre de 2006, que sufrían de prehipertensión o hipertensión. Los participantes fueron divididos en dos grupos: el primero comió todos los días durante 18 semanas 6,3 gramos de chocolate negro que contenía 30 miligramos de polifenol y el segundo una cantidad equivalente de chocolate blanco desprovisto de esta sustancia.

El cacao contiene flavonoides, complejos vegetales a los que se les atribuyen beneficios de corazón saludable. También se los puede encontrar en el vino tinto.

Sin embargo, el problema con las barras de chocolate que contienen cacao es que suelen tener muchas calorías, por ello Taubert y sus colegas experimentaron con pequeñas cantidades que contemplaban un total de 30 calorías.

El nuevo estudio se publica en la edición del hoy de la revista Journal of the American Medical Association , publicación científica de la Asociación Médica Americana. El estudio fue patrocinado por el Hospital Universitario de Colonia, Alemania.

***

Jano Online

Pequeñas porciones de chocolate negro muestran ser capaces de reducir la presión arterial

Un estudio alemán muestra que el consumo de 6,3 gramos diarios disminuye la presión sistólica en 2,9 mm Hg y la diastólica en 1,9 mm Hg

El consumo de 30 calorías de chocolate negro al día se asocia a una disminución de las cifras tensionales, sin que ello implique aumento de peso ni otros efectos adversos. Es la principal conclusión de un estudio que firman investigadores alemanes del Hospital Universitario de Colonia en el último número de "JAMA".

Se dedicaron a evaluar los efectos sobre la presión arterial del consumo bajo, pero regular, de cacao en un grupo de 44 individuos adultos con prehipertensión (entre 130 y 139 mm Hg de presión sistólica y entre 85 y 89 mm Hg de diastólica) o con hipertensión leve (sistólica entre 140 y 160 mm Hg y diastólica entre 90 y 100 mm Hg). Los participantes tenían entre 56 y 73 años de edad y fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos para recibir durante 18 semanas 6,3 gramos de chocolate negro con 30 mg de polifenoles o la misma cantidad de chocolate blanco sin estos antioxidantes.

Los resultados muestran que el consumo de chocolate negro redujo la presión sistólica media en 2,9 mm Hg y la diastólica en 1,9 mm Hg. Ello no comportó cambios en el peso corporal ni en los niveles de lípidos o de glucosa. En el grupo de pacientes que consumieron chocolate, la prevalencia de la hipertensión disminuyó de un 86% a un 68%. En el grupo que consumió chocolate blanco, las cifras tensionales se mantuvieron sin cambios durante el período de estudio.

Según los autores, comer esa pequeña cantidad diaria de chocolate negro dio lugar a la aparición a corto plazo de fenoles en plasma, e incrementó las concentraciones del vasodilatador S.nitrosoglutationa, cambios que no se observaron en el grupo que consumió chocolate blanco.

Para los investigadores, si bien la magnitud de la reducción de la presión arterial es pequeña, "los efectos son clínicamente notables". Añaden que "se estima que una reducción de 3 mm Hg de la presión sistólica disminuye el riesgo relativo de mortalidad por ictus en un 8%, el de mortalidad por cardiopatía isquémica en un 5% y la mortalidad por cualquier causa en un 4%".

Concluyen que los resultados de este estudio indican que el consumo de pequeñas cantidades de dulces de cacao tienen un efecto potencial sobre la presión arterial comparable al de las modificaciones dietéticas que han demostrado ser eficaces para reducir las tasas de episodios cardiovasculares.

JAMA 2007;298:49-60

       

Gracias Dr. José Manuel Ferrer Guerra!!

Etiquetas:

 

Volver al Indice

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail las publicaciones realizadas en este blog click aqui

 

 

domingo, febrero 17, 2008

Antioxidantes: peor que inútiles


La promesa de salud y longevidad creada en las últimas décadas por los suplementos antioxidantes se ha desvanecido. Si se guiaran por las pruebas científicas y no por los cantos de sirena de la publicidad, los muchos millones de personas que toman estos complementos dietéticos en Europa y EE UU (10-20% de la población) para prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas deberían dejar de hacerlo. Ya se sospechaba que tomar vitamina A, vitamina E, betacaroteno y otros antioxidantes, juntos o por separado, no tenía ningún efecto positivo apreciable sobre la salud, pero al menos se presumía que no era perjudicial. Ahora se ha comprobado, mediante el tipo de estudio que ofrece más garantías científicas, que las píldoras antioxidantes no sólo son un gasto inútil, sino que además pueden acortar la vida.

El gran negocio de los suplementos vitamínicos ha impulsado la realización de infinidad de estudios sobre sus posibles efectos beneficiosos en el envejecimiento, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer y otras muchas dolencias crónicas. Se han hecho investigaciones buenas, regulares y malas, y sus conclusiones han sido lo bastante discordantes como para no saber a ciencia cierta si los suplementos antioxidantes eran beneficiosos o nocivos para la salud. Obviamente, la publicidad se quedaba reiteradamente con los resultados más positivos.

"Las pruebas para demostrar la presencia o la ausencia de beneficios por el uso de multivitaminas y suplementos minerales para prevenir el cáncer y las enfermedades crónicas son insuficientes", dictaminaba en 2006 una revisión de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU.

La herramienta científica que ahora ha demostrado que los suplementos antioxidantes no son inocuos se denomina "revisión sistemática con metaanálisis", esto es, un análisis estadístico global de los ensayos clínicos que han estudiado los efectos sobre la salud de los principales antioxidantes: betacaroteno, vitaminas A, E y C, y selenio. Y su veredicto, apoyado en 68 ensayos clínicos con 232.606 participantes, cuestiona la eficacia preventiva y la seguridad de estos suplementos.

"Nuestros resultados van más allá de las revisiones y guías anteriores, sugiriendo que los suplementos antioxidantes podrían no ser beneficiosos", explica a EL PAÍS el autor principal del trabajo, Goran Bjelakovic, de la Facultad de Medicina de Nis, en Serbia.

Los resultados de este estudio, publicado el 27 de febrero en el Journal of the American Medical Association (JAMA), muestran que el betacaroteno y las vitaminas A y E se asocian con incrementos de la mortalidad del 7%, 16% y 4%, respectivamente, mientras que la vitamina C y el selenio no parecen elevar el riesgo de muerte (el selenio podría disminuirlo, aunque no es seguro y hacen falta nuevos estudios para esclarecerlo, sostienen los autores del trabajo).

Muchos ciudadanos ya están hartos de estudios y mensajes de salud contradictorios. ¿Por qué habrían de fiarse de este estudio más que de los anteriores? ¿Cómo saber que lo que hoy es blanco mañana no será negro? "Los datos actuales son mucho más fiables que los que teníamos hasta ahora porque provienen de una revisión sistemática de estudios aleatorizados y porque son consistentes con revisiones previas", asegura el médico de familia Pablo Alonso Coello, investigador vinculado al Centro Cochrane Iberoamericano y ajeno al estudio del JAMA. "En principio, la confianza en estos resultados es alta y es poco probable que estudios posteriores modifiquen el efecto observado".

Así las cosas, ¿cuál es la recomendación más razonable? ¿Debe desaconsejarse el consumo de suplementos antioxidantes? "Está claro que no parece adecuado recomendar estos suplementos para la prevención de enfermedades", responde Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). "Lo que hay que hacer es tomar una dieta rica en frutas y verduras, porque sólo los alimentos naturales contienen la justa proporción de estos nutrientes y además está comprobado su efecto beneficioso".

Alonso Coello opina que hay que desaconsejar el consumo de estos suplementos porque "no tienen un efecto beneficioso y en cambio hay datos muy sugerentes de que pueden ser perjudiciales". Y añade: "En la población occidental, sin carencias vitamínicas y minerales, el consejo debe incidir sobre los estilos de vida: tomar una dieta equilibrada, evitar el sobrepeso, hacer ejercicio y no fumar".

Con todo, Aranceta recuerda que en España el consumo de suplementos antioxidantes no está tan extendido como en otros países. "Aquí se toman sobre todo complejos vitamínicos para el estrés o el cansancio. Aunque tampoco está comprobado su efecto beneficioso, al menos son fórmulas más completas", matiza. El 8-10% de los españoles son consumidores habituales o cíclicos de suplementos vitamínicos, frente al 30% de los anglosajones.

La elevación del 5% del riesgo de muerte por el consumo de antioxidantes que ha puesto de relieve el estudio del equipo de Goran Bjelakovic, podría ser incluso "conservadora", pues tal vez haya muchos estudios no publicados -y, por tanto, no incluidos en el metaanálisis- que probablemente sean neutrales o negativos.

Ajenos a este riesgo y a la falta de pruebas, muchas personas toman antioxidantes para mejorar su salud y prevenir el cáncer. Como recuerda Bjelakovic, "estamos expuestos a una intensa mercadotecnia con un mensaje contradictorio". Pero la situación, a juicio de Alonso Coello, se debe no sólo a la presión publicitaria, sino que es también "responsabilidad de los médicos mal informados y de las autoridades sanitarias, por no alertar de este incierto beneficio y de esta publicidad engañosa".

Mercadotecnia frente a pruebas científicas

Los antioxidantes son un grupo de vitaminas, minerales, enzimas, pigmentos vegetales y otras sustancias. El interés que despiertan se debe a que anulan el efecto perjudicial de los radicales libres, producidos por la respiración, las radiaciones ionizantes, el tabaco y, en general, en las reacciones oxidativas del cuerpo (por eso se llaman antioxidantes). Digamos que la vida nos oxida por dentro produciendo radicales libres que dañan los genes y las células, favoreciendo el envejecimiento y algunas enfermedades, como las cardiovasculares o el cáncer.

Los principales antioxidantes son las vitaminas C y E, el betacaroteno (precursor de la vitamina A), los flavonoides y minerales como el selenio o el zinc. Aunque el cuerpo produce sus propios antioxidantes y el ejercicio favorece esta producción, la mayoría provienen de los vegetales que se toman en la dieta. Las propiedades saludables de las frutas y las verduras se deben en buena medida a su elevado contenido en antioxidantes.

¿Por qué no dar entonces suplementos antioxidantes para mejorar la salud? Muchos estudios han avalado esta lógica antioxidante y el supuesto efecto protector frente al cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer, la degeneración macular asociada a la edad y otras muchas enfermedades. Los mensajes de la publicidad se basan en los resultados positivos de algunos estudios. El problema es que no todos los estudios tienen la misma fiabilidad y ofrecen las mismas garantías.

Muchos de los resultados positivos provienen de estudios observacionales, es decir, aquellos en los que los investigadores observan qué pasa con un grupo de personas que toma suplementos antioxidantes y con otro grupo que no los toma. Pero en estos estudios, a diferencia de los ensayos clínicos aleatorizados (ECA), los investigadores no controlan desde el principio a los participantes y desconocen si ambos grupos tienen igual pronóstico. En los ECA los integrantes del grupo que toma antioxidantes y los del que no los toma se asignan al azar y, por tanto, tienen igual pronóstico. Los estudios observacionales decían que los suplementos tenían efectos preventivos y ahora la revisión sistemática de los ECA ha demostrado que no era así. Es algo parecido a lo que ocurrió con la terapia hormonal sustitutoria. Y ya sabemos cómo acabó la historia.

EL PAÍS - 13-03-2007

Gracias Dr. José Manuel Ferrer Guerra!!

Etiquetas:

 

Volver al Indice

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail las publicaciones realizadas en este blog click aqui

 

 


 
  • Patrocinan:
  • Patrocinan: [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]